Deportes

"Los Lobos" de Gloria Guardia


En Panamá la novela histórica ha tenido un peso en el desarrollo cultural. Tal vez porque suple los déficits de nuestra historia, entendida como quehacer científico. La ausencia de investigación histórica, ha sido llenada por los literatos. ¿Somos un pueblo más imaginativo que lógico? ¿Vivimos en el país de lo "real maravilloso", como diría Alejo Carpentier? ¿O hacer historia implica pisar callos de ciertas élites, lo que trae sus respectivas consecuencias?
El problema con la novela histórica consiste en saber dónde acaba la ficción y empieza la historia. Pero, en Panamá, pasa exactamente lo mismo con la historia oficial. No sabemos dónde acaba la realidad y empieza el panegírico y la imaginación del historiador.
Este año ha visto la luz, para iluminar uno de los acontecimientos más oscuros de nuestra historia republicana, un libro notable: Lobos al anochecer de la consagrada escritora Gloria Guardia. Agradezco al amigo Fernando Fraguela y al equipo de la librería Cultural Panameña el haberme puesto el reto de leer y comentar esta novela, no siendo yo crítico literario, sino mero sociólogo aficionado a la historia.
Gloria Guardia aborda un tema que durante cincuenta años ha sido materia de controversias en Panamá: el magnicidio Remón Cantera. Y lo hace con valentía, pues llama a cada quien por su nombre, cosa a la que no se atreven muchos historiadores, porque los protagonistas de este hecho fueron, y sus hijos siguen siendo, los "dueños de Panamá", como gusta llamarlos mi colega Iván Quintero.
La primera impresión positiva que me causa este libro es que la autora logra aquello que define el límite entre el escritor mediocre y el bueno: mantener el suspenso y el interés del lector desde la primera página hasta la última. Como en una buena película, cada capítulo nos presenta una escena que va develando la trama poco a poco, y uno es incapaz de despegarse porque, con ansias, desea saber qué pasa al final.
Dos historias se entremezclan a lo largo del libro. Una, la parte subjetiva y ficticia, encarnada por el personaje de Ana Lorena Jiménez, por cuyos ojos percibimos lo que fue ese Panamá de mediados de siglo, la vida de sus élites y la política nacional. Queda a la especulación cuánto puso de autobiográfico Gloria Guardia en Ana Lorena. Otra, la historia misma del magnicidio, el carácter de los partidos y los políticos de la época.
El centro de la trama busca responder a la pregunta no aclarada en cinco décadas: ¿Quién o quiénes mataron a Remón y por qué? Según la obra, la responsabilidad cae sobre una "Tríada" compuesta por la CIA, la Cosa Nostra y algunos coroneles de la Guardia Nacional en asocio con dirigentes de la Coalición Patriótica Nacional. ¿El motivo? Múltiple, como los autores.
Según la trama, el gobierno de Estados Unidos y sus agentes de la CIA, le cobraron a Remón hacer demasiados reclamos nacionalistas durante las negociaciones del Tratado de 1955. Esta es la parte cuya veracidad pongo más en duda. La mafia norteamericana le habría cobrado su ruptura con ellos, medida a la que Remón habría sido forzado por Washington que, contradictoriamente se alía con la mafia para asesinarle. Los coroneles panameños y los altos políticos de la "Coalición" temían que pretendiera eternizarse en el poder.
La novela descarta la versión oficial, que atribuyó a Rubén Miró la autoría material, como tirador solitario, y que culpó al vicepresidente Juan Ramón Guizado de la autoría intelectual. Este aspecto del libro se fundamenta en diversos documentos de la época. Además cita la confesión del propio Miró, dirigida a Harmodio Arias, de cómo el comandante Vallarino lo obligó a incriminar a Guizado. Parece que, muerto Remón, no podía dejarse el poder en manos de Guizado, quien había sido copartidario de Arnulfo Arias, a quien el Coronel sumó a su alianza de gobierno para simular "unidad nacional". Ni Guizado, ni el PRA pertenecían a la élite oligárquica que gobernaba el país.
Siendo Dicky Arias, segundo vicepresidente, Lilo Vallarino, y el séquito de ambos, beneficiarios de la conspiración contra Guizado, cabe preguntarse si estarían involucrados también contra Remón, o si simplemente recibieron el poder de carambola. Tareas para la Historia.
El libro presenta a Remón como pecador que se redime al final de sus días: un ex mafioso que intenta romper con la Cosa Nostra, cargando las culpas sólo sobre su mujer (Cecilia, "la Dama de la Bondad"); como un ex represor del Movimiento Antibases del 47, que se vuelve antiyanqui; y un dictador enriquecido a costa del erario, que al final combate la corrupción.
En este sentido, consulté al escritor Carlos F. Changmarín, quien me respondió en el tono mordaz que le caracteriza, más o menos así: "durante el gobierno de Remón me pasé tres años preso en La Modelo, por una Ley Anticomunista que había dictado, y sólo salí de allí cuando lo mataron". El carácter "macartista" del gobierno de Remón es ignorado en la novela.
No creo que el libro de Gloria Guardia haya cerrado el debate sobre este asunto, más bien creo que lo ha reabierto. Sea como sea, este libro no sólo ha hecho historia, sino que ha entrado en la historia de la literatura nacional. Buscaré El último juego, a ver qué tal, mientras sale el próximo tomo de su trilogía que la autora ha llamado Mar Amargo.


fecha edicion
old id
257975
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América