Gonzalo Higuaín ya es, a sus 21 años, parte de la historia del Real Madrid a base de goles milagrosos, decisivos para la consecución de títulos, como el último liguero en el Reyno de Navarra, o para devolver la esperanza en los peores momentos, como su doblete salvador del martes ante el Getafe cuando al equipo blanco se le escapaba la Liga.
Desde su llegada siendo un niño al Real Madrid, Higuaín ha asociado su nombre a goles decisivos. Aterrizó en la capital de España en el mercado invernal de 2006 y ha sido pieza clave en la conquista de las dos Ligas consecutivas blancas.
Primero con Fabio Capello, quien, pese a su bisoñez y recién llegado del River Plate, donde se dio a conocer por un doblete a su eterno enemigo, el Boca Juniors, le dio cancha en posiciones poco habituales para el argentino y acabó obteniendo premio.
Desde sus primeros pasos Higuaín demostró que sería un acierto del siempre cuestionado Pedja Mijatovic.
El director deportivo madridista cerró su fichaje por 13 millones de euros. Nada al lado del precio actual que tendría en el mercado.
Su estreno goleador en España fue también en otro duelo de gran rivalidad. En el estadio Vicente Calderón, contra el Atlético de Madrid, pero el momento señalado de aquella temporada llegó ante el Espanyol.
Capello había recuperado el espíritu de lucha del equipo e Higuaín marcó el decisivo 4-3 en un partido que el Real Madrid perdía por dos goles de diferencia.
Desató la locura en el Bernabéu, que terminó saboreando la Liga y disfrutando del final de una sequía de tres años sin títulos.
La pasada temporada, Higuaín mejoró su definición a base de trabajo específico en los entrenamientos.
Se quitó los nervios del momento en que encaraba al guardameta y acabó marcando en partidos decisivos, en los tres últimos del campeonato, con un tanto para el recuerdo.
Nueva remontada en el Reyno de Navarra, con gol final de Higuaín, que acabó siendo elevado a hombros de un campeón del mundo como Fabio Cannavaro. Era la consagración de una nueva estrella del Real Madrid.
Esta temporada se ganó el respeto de su entrenador Bernd Schuster desde el inicio. Sus peticiones de jugar en su demarcación natural, delantero, fueron escuchadas y firma su mejor campaña desde que es futbolista profesional.
El héroe de las remontadas ha marcado 18 goles en Liga, catorce de ellos en el Santiago Bernabéu, donde es letal.
Con Juande Ramos ha sido indiscutible salvo un momento de duda, tras la eliminación en Anfield frente al Liverpool en la Liga de Campeones, cuando probó el amargo sabor del banquillo.
Esta campaña deja días mágicos, como sus cuatro goles al Málaga, o su tanto en la vuelta en La Rosaleda en jugada individual partiendo desde el centro del campo.
Goles claves a su rival preferido, de penalti en el Calderón al Atlético de Madrid para dar el triunfo sobre la hora, y un último milagro ante el Getafe con dos goles sobre la hora, el primero de pillo y el segundo, cuando la Liga se escapaba, con un latigazo de rabia directo a la escuadra.
Son los milagros de Higuaín. Los goles claves de un futbolista en continua progresión que, de momento, no ha llamado la atención de Diego Armando Maradona.
La albiceleste es su gran sueño y espera que nada del pasado -tardó en decidir si jugaba con Francia o Argentina- le pase factura.