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Los mitos urbanos que siempre repiten


Desde que llegué a este país hace ya unos cuantos años, he escuchado las mismas gilipolleces, que si el panameño es básico, que si al panameño no le gusta leer, que si aquí el cine alternativo no llega porque a nadie le gusta, que si al panameño solo le gusta el pindín, que si no escribas columnas con esas palabras tan rebuscadas porque nadie te va a entender… Y poco a poco me he dado cuenta de que todo eso son mitos urbanos que se caen solitos con solo ver cosas como las que han pasado en esta última semana.

Esta semana se ha desarrollado en Panamá el primer festival internacional de cine. He visto pocas reseñas sobre él en los medios, y lo que se destacaba, sobre todo, era la asistencia de estrellitas. Pero fíjense que lo que yo remarcaría de este festival no es la presencia de la gente famosa o famosilla, no. Fíjense que para mi la noticia es que las salas estaban repletas, y que la gente que las abarrotó, pagando el precio de la entrada, que no era ni de cerca barato, era en su gran mayoría gente normal. Normal, del patio. Los intelectualoides de tres al cuarto desaparecieron engullidos por la masa de panameños vida mía que se esforzaron en conseguir una entrada para ver cosas que los listos que traen las películas aquí se creen que nadie vería y “por eso solo traemos la última fantochada joligudiense”. Esto debe ser una bofetada en los morros de los que sólo apuestan por el cine de las superproducciones. Y para los que piensan que al panameño solo le gusta la morralla. Sobre todo para esos, para los que están convencidos de que el panameño es imbécil, cuando, cada vez estoy más segura de que los que son imbéciles son los que deciden qué ofrecerle al panameño. Allí tuve ocasión de comprobar lo alejados que están estos supuestos culturosos de la realidad pura y dura. Aquí, y en todas partes a la gente le gusta lo bueno, si solo les ofreces telebasura eso es lo que verán. No digo yo que no haya mucha ignorancia y mucha dejadez, aquí como en todos sitios, no digo que no sea verdad que mucha gente prefiera cosas facilitas, enlatadas y listas para comer, como en todos los sitios, pero eventos como este nos muestran a un montón de gente que está deseando que les muestren otras cosas.

Lo mismo pasa con la Ferias del Libro, será verdad que el panameño no lee, pero las ferias del Libro están repletas y suele haber largas filas para entrar, y ves a la gente salir de Atlapa cargados con bolsas, pero claro, quizás sea para prender el fogón. Sí, puede que sea eso, que todo es una ilusión óptica y que realmente este pueblo no está ávido de cultura, pero de cultura de verdad, no de vainas elevadas que solo entienden cuatro gatos, sino de esa que se mastica, que permea, de la que no tiene miedo a no ser entendida, si no que sabe perfectamente que lo que realmente vale siempre tiene algo para cada uno, y que quizás cada uno lo entiende de diferente forma. Porque no todo el mundo tiene porqué entender cada una de las palabras de un poema, o todas las imágenes de una película, pero todos los seres humanos aprecian la belleza y el arte. Precisamente estas dos cosas son las que nos hacen humanos. Y lo que nadie entiende, a lo mejor no es porque sean brutos, sino porque es un bodrio.

 

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816658
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América