Si nos vamos a las estadísticas, Julio Dely Valdés cuenta, en estos momentos, con todos los números para ser entrenador de la Selección de Panamá.
Porque ocho victorias en 13 partidos no es algo fácil. Significa que tienes una buena efectividad cuando se trata de conseguir cosas positivas con tu equipo.
Para mí Dely debe seguir en al frente de la Roja, porque considero que se merece el voto de confianza.
Otra cosa: Dely pidió muchos amistosos, y eso está bien. También allí fue buena la labor de la Fepafut, ya que se movió rápido por mejorarle el trabajo a Julio. Si la federación no se hubiera movido rápido, Julio, de repente, no acumularía tan buenos números. Allí se demuestra que todo es un trabajo en conjunto, aunque Julio tiene más méritos que nadie, pues tiene que hacer papel de concertador de almas de unos jóvenes que tampoco es que la tienen fácil en su vida.
Para mí, vuelvo y lo repito, Julio se ha ganado la chance de dirigir a la Roja en las eliminatorias, pase lo que pase en la Copa Oro. Para mí, el torneo más importante del área a nivel de selecciones no es un termómetro para medir la capacidad de Dely Valdés, quien ya ha dejado claro que su paso por el fútbol europeo, que su amistad con Washington Tábarez –entrenador de Uruguay– y su labor como asistente del Málaga no fueron casualidad. Julio ha aprendido y ya está más que listo para llevar a Panamá a un Mundial.
Dely, además, tiene un alma que lo ayuda mucho, y que lo aprecia: su hermano Jorge. Los números avalan a Julio, mentira no es. El tiempo será el juez.