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Los ochenta, bofetón o abrazo

“. .. y los que temen a la vida están ya casi muertos” B. Russell Conmoción sin calambres, día sin albas ni


Ernesto Endara (Escritor) / Escritor

“.
.. y los que temen a la vida están ya casi muertos” B. Russell

Conmoción sin calambres, día sin albas ni ocasos, catástrofe física, resbalones sin recuerdos, un apagón de sentimientos. Esto puede ser tu arribada a los ochenta años. Podrías sentir esa edad como un descalabro de tus sueños. ¡Has llegado a los ochenta! Si eres resignado: «Bueno, al menos llegué a los ochenta». ¿Tenías miedo a esa edad? ¿O tenías miedo a no llegar? Amargo, si dices que no son malos sino peores. Un poquito filosófico: «ni buenos ni malos, es el tiempo de la vida y ella impone condición y calidad».

Si eres de los que sienten los ochenta como un bofetón que te arruga la cara, te tumba los dientes y te retuerce los planes, permitirás que esos años se metan en todo, sobre todo en tu salud y estado anímico. Verás el cielo cada vez más gris aplastándote la cabeza e impidiendo los vuelos de tu imaginación. Te ha dejado tambaleante su bofetón. Es posible que sonrías sin saber por qué y sueltes una lágrima al mirar fijamente un marañón aplastado en la calle. ¿Vas a aceptar ese bofetón sin responder? ¿No me digas que pondrás la otra mejilla? Devuélvele el golpe.

O mejor todavía: venga un abrazo. Los ochenta pasan amablemente si tienes el tanque lleno de amor de 99 octanos. Los ochenta sólo te echarán fresco. Esta edad es un triunfo, una meta donde nos preparamos para la siguiente carrera. Si te entrenaste en la lectura, tus neuronas estarán activas, inquietas, jóvenes. Definitivamente hoy no eres –no somos– tan brutos como ayer. Reconoces los olores y disfrutas los colores. Pasa una bella mujer y eres capaz de admirarla y –cuidado– de desearla. Se te calma un dolor y entonces sí que sientes y admiras el esplendor de la vida. La verdadera felicidad es la ausencia de dolor. Gozas al máximo la alegría de ser libre y creativo. Te descuentan precios por todos lados (servicios públicos, comidas, transporte), excepto los hoteles, que inventan tarifas especiales para chifearte el descuento. ¡Benditos ochenta! A esta edad entiendo mejor la urdimbre del tiempo y la trampa de los vicios. Y cada día se disipa más el miedo a la muerte porque, como decía Russell, para el viejo que ha conocido las alegrías y las penas humanas y ha realizado el trabajo que estuvo en sus manos realizar, el miedo a la muerte tendría algo de abyecto e innoble.

¡Bienllegados ochenta!


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821282
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América