Cuando en tres Copa Centroamericanas seguidas enfrentas a Costa Rica y terminas, en la tanda de penales es por algo.
Y lo es porque nada es casual, ya que las distancias en el fútbol, definitivamente, se han acortado más que nunca.
Panamá tiene todo para ser campeón y, de haber clasificado el viernes, me atrevo a decir que se hubiera quedado con la Copa.
Sin embargo, se tiene que trabajar mucho todavía, ya que el desacierto a la hora de los penales fue lo que nos sacó de la competición que nosotros mismos organizamos.
Pero el fútbol siempre da cosas buenas. Eso es precisamente lo que descubrimos en la Copa, ya que el volante del Árabe Unido, Armando Cooper, mostró su gran capacidad.
El talentoso mediocampista dejó detalles de ‘crack’ y, en muy pocos días, podría dar el salto al fútbol extranjero (Colombia, Estados Unidos, Argentina o Brasil).
El viernes, aunque la Roja haya perdido ante los ticos, Cooper se graduó porque ante un Rommel Fernández casi lleno, el volante fue capaz de hacer jugadas imposibles que deleitaron al público istmeño.
Por otra parte, Julio Dely Valdés, DT de la Selección de Panamá, tiene que estar tranquilo, ya que, aunque el equipo solo sea fuerza, se está mostrando una identidad.
No se puede desconfiar de Dely ni de su cuerpo técnico, ya que tuvimos a Costa Rica contra las cuerdas, pero, lamentablemente, nos faltó el puño de Roberto ‘Mano de Piedra’ Durán.