Deportes

‘Los piratas nunca se han ido de Panamá’


María Núñez nació en Cerro Miguel, en la provincia de Coclé, hace buen rato. Como pudo, salió de la montaña para cambiar su vida y hacerles el trillo a sus hijos. Cuando se fue, dejó en el pueblo a toda su familia. Cerro Miguel era, como la mayoría de los poblados de la campiña, un sector en donde lo verde imperaba y la inocencia de la gente era una virtud. Ahora, María regresa a con regularidad a ver cómo anda todo, porque hay un elemento que lo hace menos apacible: la mina.

En su calidad de presidenta de la Coordinadora Campesina por la Vida, cuya directiva integra junto a ocho hombres, María Núñez dice haber sufrido dos accidentes extraños mientras estaba en las comunidades de Coclesito y Donoso (Colón) orientando a la población sobre lo pernicioso de la minería a tajo abierto, como ella le llama.

 

Escoge con cuidado los lugares donde asiste y no come en cualquier parte. Esta cautela se debe a que tiene información de que en la mina trabajan prófugos de la justicia, tanto nacionales como extranjeros, y también hay gente del tiempo de Noriega. “Y con ese tipo de personas no se juega”, dice. Pero más allá del recelo que pueda sentir, su valor toma músculos cuando recuerda que su gente padece ataques de vómito constantemente, tienen erupciones en la piel y los animales se están muriendo. Una semana antes de esta entrevista, supo del fallecimiento de 14 vacas, distribuidas en diferentes fincas del área.

“La empresa minera tiene dinero para engañar a los medios y a la gente; para tejer una gran telaraña de mentiras para que todo el mundo quede adentro”, apunta, para luego someterse a nuestro interrogatorio.

¿Usted está luchando sola contra el mundo?

 

A pesar de todo, la gente ha sabido valorar el trabajo del campesinado en las comunidades y en la ciudad, y nosotros hemos tenido mucha credibilidad porque nos hemos manejado con seriedad y nos hemos enfocado en los problemas que sí existen y que son olvidados por los Gobiernos. Ahora nuestra lucha es contra la minería a tajo abierto en Coclesito.

¿Por qué esta lucha?

Porque se está afectando a las comunidades y no hay nadie (ni siquiera el Gobierno, desde el tiempo del Dr. Pérez Balladares, que fue quien la dio) que se preocupe. Está afectando en todos los aspectos; en los ríos, en la fauna, todo lo que hay a su paso está desapareciendo. Hemos estado desde ese momento pidiéndoles a todos los Gobiernos que cese esa situación tan difícil que se está dando en Donoso y parte de Coclé.

 

Hay gente que entiende la lucha de ustedes como un producto de la manipulación política.

No. Jamás hemos sido utilizados y no vamos a ser utilizados. Simplemente, cuando hay una situación como la que nosotros estamos llevando y lo estamos haciendo por el camino correcto, siempre habrá quienes quieran meter el pie para que uno tropiece y para desviarnos del camino. Nosotros, los nueve dirigentes, no tenemos carros, propiedades ni cuentas bancarias, pero vamos a estar siempre allí. No nos vamos a vender ni muchos menos dejar comprar por nadie.

¿Con qué recursos se movilizan, cómo subsiste esta organización?

 

No tenemos apoyo de nadie. La gente que coopera son personas que lo hacen voluntariamente. En las marchas, cada uno trae lo que puede, desde un plátano hasta un dólar o un real, lo que puedan, pero sobre todo su presencia. El movimiento no ha crecido más porque no cuenta con grandes recursos. El tema no tiene más presencia en los medios porque nosotros no tenemos para pagar. Por lo tanto, no tenemos auge. Sencillamente, no tenemos dinero.

Un sector importante de los panameños cree que esta es una lucha particular de ustedes y no entiende por qué quieren involucrar a todo el país.

Yo siento que anteriormente sí había gente que pensaba así. Creían que la lucha es solo de nosotros, pero a medida que ha ido pasando el tiempo, la población ha ido entendiendo que esto es para el bien del país. Podemos ver cómo la minería está afectando los ríos. En la ciudad ya tenemos problemas de agua, y si contaminamos todos los ríos, todo el país se va quedar sin agua; si contaminamos el ambiente, todo el país va a sufrir. La minería está en el Corredor Biológico, que no es de los campesinos o de los indígenas, es de todos. Si como conocedores de lo que está pasando no hacemos nada y nos dejamos llevar por la ambición por el dinero, entonces estaremos como ellos: cayendo en la locura de pensar que solo con los bancos llenos de dinero vamos a vivir. Necesitamos dinero, pero también agua y aire limpio para vivir.

Con este panorama gris que nos está plasmando, ¿qué podemos esperar en el futuro?

No tendremos país, porque nosotros somos los responsables de dejar a nuestros hijos y nietos un ambiente sano, saludable y mejor de lo que encontramos. El Gobierno solo está interesado en traer a quienes van a invertir.

Pero, ¿qué proponen ustedes para que las comunidades que representan y dicen defender salgan del estado actual?

Hay muchas propuestas del campesinado.

¿Cómo cuáles?

Nosotros no tenemos escuelas. En ninguna de las comunidades hay escuelas, ni centro de salud ni carreteras, y con ello se está justificando la presencia de la minera, diciendo que está trayendo progreso a la comunidad. Porque el Gobierno lo ha permitido. Nosotros tenemos el MOP, el MINSA, MEDUCA y ¿qué están haciendo? Nada. Están permitiendo que venga la minería que, sin ser una institución gubernamental, desarrolla nuestro pueblo. Nosotros debiéramos tener capacitación en el sistema de desarrollo de la tierra, usted puede ver que la comida está carísima, producto de que a los campesinos se les ha querido hacer ver que habrá modernización. Los campesinos producían más, ahora ya no producen como antes y por eso es que la comida está cara. Se van engañados a los proyectos en las comunidades, así se entretienen y al final llegan los ricos a nuestras comunidades y se apropian de todo.

¿Usted quiere decir que las autoridades oficiales han bajado la intensidad de su trabajo y de su presencia en los pueblos para dar paso, como usted asevera, a las empresas mineras?

Exacto. En mi pueblo comenzaron a enredar a la gente con los proyectitos de 20 pollitos, 10 matas de guineo, unas matas de yuca; eso no alimenta a una población. Con esa cantidad no hay para comer, mucho menos para exportar ni para vender. Los habitantes ahora se están dando cuenta de que eso no los va a llevar a ningún lado.

Cómo es posible que en el área de Coclesito sea una minera la que venga a poner una escuela, si tenemos leyes que dicen que es el Gobierno el que tiene que darnos educación, salud y vivienda. Por qué tenemos que aceptar que una empresa devastadora venga a engañarnos y llevarse el oro y dejarnos espejos como en tiempos pasados. Ahora estamos peor que en ese momento, porque ahora nos van a dejar enfermedades y tierra devastada. No hemos cambiado en nada, los piratas nunca se han ido de Panamá, están aquí con engaños y mentiras. Cada día, de manera más vergonzosa para nosotros, nos tratan como si fuéramos ignorantes.

¿No será que ustedes se están quedando atrás?

Es un error lo que están haciendo. Si usted ve, nosotros estuvimos de acuerdo con la “yunta pueblo-gobierno” de Omar Torrijos porque era un amarre que había entre Gobierno y campesinado. Después de su muerte se estancó todo; no hemos visto avances. En Capira, por ejemplo, hay muchas escuelas que no están funcionando y son de madera. He escuchado a Mireya Moscoso, Martín Torrijos y al presidente actual hablar de que vamos hacia el primer mundo, pero yo no sé en dónde está ese mundo porque yo no lo he visto. Estamos peor que antes.

¿Usted cree que este Gobierno tiene más interés en la minería que los otros?

¡Sí! Ha habido mucho más.

¿Por qué lo dice?

Mire, el representante y el sacerdote- que es lo más triste- están a favor de la mina, el alcalde, el gobernador, todos. Hay un gobernador que acaban de poner, que no es de Penononé, eso tiene un fin. Lo que pasa es que han querido hacer ver que los campesinos somos unos tontos, pero no somos tontos, estamos claritos con lo que está pasando y qué va a pasar, si nosotros no seguimos luchando. Y vamos a luchar, aunque sea con las uñas. No nos queda otro camino.

¿Usted siente rencor hacia alguien?

No sentimos rencor, pero sí impotencia al ver las situaciones que se dan en el país. Yo salí de mi pueblo con mis hijos. Mi hija está en la universidad, pero cuándo habrá una universidad en mi comunidad.

Al escuchar su discurso, uno puede sentir que ustedes quieren tener una isla o país diferente solo para ustedes.

No es así. Lo que sucede es que aquí ha imperado la ley del embudo y esto no puede seguir dándose, porque para eso existe una Constitución y dentro de ella hay disposiciones que nos benefician a los campesinos y a todos los que vivimos en Panamá, pero si no la vamos a utilizar, echémosla a la candela, quemémosla y que cada uno haga lo que le dé la gana.


fecha edicion
old id
681638
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América