Hasta no hace mucho tiempo, el golf era visto en Rusia más como una novedad que como un deporte serio, que podía ser practicado de manera profesional. Pero esa percepción cambió en los últimos años y los rusos han comenzado a descubrir los placeres de este deporte, cuyos orígenes se remontan al Imperio Romano. Este mes, el Abierto de Rusia será parte del Tour Europeo por primera vez y los organizadores se entusiasman al pensar que en poco tiempo el golf estará al nivel de los deportes más populares en el país.
La dirigencia quiere igualar al tenis, considerado como un deporte burgués en la Unión Soviética comunista, pero que creció de manera inimaginable desde que Boris Yeltsin, el primer presidente de Rusia, tomó una raqueta, hace una década atrás. Algunos dicen que el golf se convertirá en un deporte popular sólo si el sucesor de Yeltsin, Vladimir Putin, fanático del deporte y cinturón negro en judo, se acerca a las canchas.
Si bien sus gastos siempre fueron elevados, la debacle económica de Tyson no comenzó hasta 1991, dos años después de la victoria frente a Frank Bruno en una velada organizada por Don King en Las Vegas, donde ganó 8 millones. La suma no tiene mayor importancia, si se la compara con los 12 millones que la justicia lo obligó a pagar a Natalie Fears, madre de uno de sus hijos.
En 1992, en el hecho más oscuro de su carrera, Tyson fue condenado a seis años de presidio por la violación de la modelo negra Desiree Washington, ocasión en la que se le fijó una fianza de 30 mil.
Hasta entonces, con siete años de boxeador profesional, había construido una fortuna que bordeaba los 100 millones, de los cuales 5 millones los perdió en las diligencias legales (sin contar los 150 mil del último juicio contra Desiree Washington).
No pasó mucho tiempo para que volviera a los rings, en noviembre, ante un desconocido Peter Mac Neeley, a quien noqueó en sólo 89 segundos. Por el combate, que fue catalogado de fraude, Tyson obtuvo una recompensa de 25 millones.
Un mes después, mandó a la lona a Buster Mathis Junior, pelea que le reportó otros 10 millones. Justo cuando "Iron" Mike se mostraba preocupado de volver a su nivel deportivo y económico, se vio enfrentado a una nueva polémica a través de la prensa. Desiree Washington confesó que había pedido 10 millones por retirar los cargos antes de iniciar el proceso, cifra que Tyson no habría accedido a pagar, lo que finalmente había determinado que pasara tres años en la cárcel.
Luego, su ex técnico, Kevin Rooney, lo demandó por incumplimiento de contrato. Por ello, un juzgado de Albany, en el estado de Nueva York, lo obligó a pagar 4,5 millones. Los problemas que enfrentaba fuera de los rings, el boxeo siguió reportándole a Tyson millonarios ingresos. Al derrotar a Frank Bruno, por nocaut técnico en el tercer asalto, consiguió el título del Consejo Mundial de Boxeo y ganó 30 millones. Sin embargo, sorpresivamente, decidió renunciar a su corona y retornó en noviembre de ese año para afrontar una de las peleas más publicitadas de la década, frente a Evander Holyfield (también de Don King). El resultado fue lapidario, pues Tyson quedó en la lona durante el undécimo round. Pese a ello, recibió 25 millones.
Cuando ambos púgiles se volvieron a encontrar Tyson, en un ataque de locura producto de la superioridad de su rival, mordió la oreja de Holyfield y fue descalificado de inmediato. El premio, que constaba de 30 millones, fue congelado por un comité investigador presidido por el médico Elías Ghanen, quien obligó a Tyson a cancelar el 10 % de esa bolsa a la comisión. El Estado de Nevada optó por cancelar su licencia mientras se hacía algunos exámenes siquiátricos. Pese a todos los problemas, Tyson fue, por segunda vez en su carrera, el deportista mejor pagado del año (75 millones en tres peleas) y se dio el lujo de desembolsar 235 mil en un Ferrari 456 GT.
Haciendo un recuento de sus ganancias hacia fines del 97, desde que fue excarcelado en 1995, logró alrededor de 140 millones. Durante todo 1998, Tyson estuvo impedido de boxear. Pero igual se subió al ring, esta vez en el circuito internacional de Lucha Libre. En una pelea con Shawn Michaels ganó 3 millones. Antes, en un hecho clave para su futuro, había puesto fin a su relación con Don King, contra quien interpuso una demanda de más de 100 millones por "manejo fraudulento".
El pugilista alegaba que el promotor se había apropiado de esa suma, más del 33,5 % acordado. Pero el proceso judicial se invirtió, ya que en 1999 se resolvió que era Tyson quien debía devolver 110 millones a Don King.
Enfrentado a una nueva vida producto de sus deudas, Tyson debió recurrir a un nuevo representante, Shelly Finkel, para conseguir contratos ocasionales con medios de comunicación (entrevistas exclusivas) y auspiciadores, pero todo lo recaudado hasta la fecha se ha esfumado entre deudas y los gastos del pugilista.
Este recibió cerca de 45 millones desde que recobró su licencia, incluyendo el combate contra Frans Botha en enero del 99. No obstante, ha mantenido sus excentricidades: sigue en la mansión de Ohio, gastando casi 100 mil mensuales a sus empleados y conserva su afición por las joyas.