Su voz cautivó de principio a fin. Con interpretaciones como "Valió la pena"; "Y hubo alguien"; "Siento pena"; "Si te vas"; "Tu amor me hace bien" y un cierre de oro con "I need to Know", Marc Anthony transmitió sensualidad en su esperada presentación.
La noche del miércoles fue testigo de la entrega total del artista boricua y de una evidente respuesta de su público panameño.
El derroche de líricas fue aplaudido por muchos. Sin embargo, desde tempranas horas de la tarde (3: 000 p.m.) inició el disgusto de otros.
Primero fueron algunos saloneros que no pudieron entrar a realizar su trabajo, pues sólo se le permitió la entrada a 31 de ellos que no trabajarían con un salario base, sino más bien por una simple propina.
Iniciada la noche, los vendedores ambulantes fueron retirados de la entrada principal del Figali por agentes de la Policía Nacional. La minúscula cantidad de guardias municipales que había llegado en horas de la tarde ya había desaparecido.
Y finalmente, el descontento del público que permaneció en el área general, pues no escuchaban ni veían al artista. Como una respuesta oportuna a esta problemática, lo organizadores anunciaron minutos antes de que saliera Marc al escenario, que se les estaría devolviendo el dinero al que así lo deseaba. ¿Sería cierta la propuesta?
Fuera de todos los sinsabores referentes al sonido y la incomodidad de algunos, el velar por la seguridad del publico pasó desapercibida por parte de los organizadores.
Dentro del lugar no se observó la presencia de ningún miembro de la Policía Nacional ni de SINAPROC o el Cuerpo de Bomberos. Simplemente hombres vestidos de negro.
Indudablemente, razón por la que fue incontrolable la ola de robos que se desató durante el denominado "concierto del año", así como el cobro de dos vidas.
¿Tendremos de ahora en adelante que acudir a los concierto bajo nuestro propio riesgo?
Los sinsabores de Marc Anthony
Melódicas entonaciones difíciles de olvidar se entrelazaron con situaciones negativas.