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Los vinos biodinámicos

Los viticultores bioenergéticos son los principales defensores de las Denominaciones de Origen Controladas, ya que en su filosofía pretenden la vuelta a lo natural en la agricultura, logrando así el desarrollo del sabor más característico y peculiar de cada terruño.


La agricultura biodinámica fue promovida por Rudolf Steiner (1861 - 1925), quien era un convencido de que conociendo y controlando los ciclos biológicos de cada cultivo, se podía conseguir un mejor y más eficiente empleo de los recursos de cada agroecosistema local y de los nutrientes disponibles, poniendo en práctica un sistema de fertilización orgánico-biodinámico.

En esta técnica al igual que en la naturaleza, no se utilizan ni abonos ni pesticidas agroquímicos industrializados. Sólo se acepta el uso de abonos orgánicos tipo humus o composta semejante a lo que ocurre naturalmente, así como de pesticidas orgánicos y biopesticidas. De esta forma se obtiene una producción de mejor calidad y protección contra las plagas y enfermedades.

Aplicado a la vitivinicultura, se pretende con esta técnica, mejorar el suelo donde está plantada la vid, utilizando preparados orgánicos biodinámicos tipo compost, es decir, sustancias de origen animales y vegetales, respetando siempre los ciclos lunares. Además, el uso de maquinaria está descartado por lo que la vendimia es manual, como se hacía en antaño. Con esta técnica las uvas utilizadas como materia prima para elaborar los vinos biodinámicas, se menciona que estos vinos están elaborados en armonía con el universo.

 

Así, mediante la vitivinicultura biodinámica, las vides están libres de químicos, sus frutos tienen mucho más sabor y, en consecuencia, protegen igualmente la salud del consumidor y a nuestro medio ambiente. En esta actividad se actúa más a un nivel energético que físico, pretendiendo conectar a las plantas con ese marco bioenergético. Estos conceptos van más allá de lo que hasta ahora se ha conocido como vinos biológicos o ecológicos que tienen como principal condición, la ausencia de agroquímicos tanto en el viñedo como en la bodega. Los viticultores bioenergéticos son los principales defensores de las Denominaciones de Origen Controladas, ya que en su filosofía pretenden la vuelta a lo natural en la agricultura, logrando así el desarrollo del sabor más característico y peculiar de cada terruño. Aunque vale la pena aclarar, que el hecho de ser un vino biodinámico no lo convierten por definición en un buen vino. De lo que sí se puede jactar, es en ser un vino más genuino o verdadero.

La biodinámica va más allá de la mera vitivinicultura biológica. Además de todas las actividades agrícolas tradicionales tanto en el viñedo como en la bodega, respeta los ciclos de la luna y de los reinos animal, vegetal y mineral, en una visión global de armonía del Universo.

Todos sabemos que nuestros campesinos se fijan en la fase de la luna para decidir el momento oportuno para sembrar, cosechar y desbrozar los cultivos.

 

Estas conductas que parecieran estrafalarias o supersticiosas no lo son tanto si consideramos que empresas famosas como Domaine de la Romanée-Conti en Borgoña y sus vecinos Domaine Leroy o Domaine Leflaive son convencidos practicantes de estas técnicas. Igual ocurre con la alsaciana Domaine Zind-Humbrecht, o la Maison M. Chapoutier en el Ródano. En España, Álvaro Palacios en su bodega de El Bierzo, en León, practica esta filosofía en sus viñedos, ejemplo que se está difundiendo también en Chile y Argentina.

En definitiva con estos métodos de cultivo y de elaboración de vinos, se está ayudando a la conservación de nuestro medio ambiente y desde luego a usted amable lector.


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434412
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América