Para completar mi anterior entrega acerca de Valduero, les comento que esta bodega se encuentra localizada en la vega del río Duero, a su paso por la provincia de Burgos, territorio otrora recorrido por Rodrigo Díaz, el más conocido y popular paladín cristiano y vecino de la villa de Vivar. Estos pensamientos me remontan a lo leído sobre esta tierra, regada con el sudor y la sangre de quienes forjaron el reino de Castilla.
Valduero cuenta con 200 hectáreas sembradas mayoritariamente con cepas de la variedad Tinto Fino (Tempranillo) y unas pocas con la blanca Albillo. Sus vinos se caracterizan por ser monovarietales, es decir se elaboran utilizando únicamente la variedad Tempranillo. Por ese motivo, sus vinos son una verdadera referencia del Tinto Fino de la Ribera del Duero.
Durante un típico almuerzo castellano donde no podría faltar el cordero asado a la brasa de madera procedente de duelas de barricas de roble, Yolanda García Viadero, nuestra anfitriona y enóloga responsable de los vinos de Valduero, nos los fue presentando con ese orgullo del que se sabe creador de una obra bien realizada.
En primer lugar, nos presentó dos vinos de la firma, advirtiéndonos que no eran de la Ribera del Duero sino de la Rioja Alta. Son ellos, el Rincón de Navas en sus versiones Crianza y Reserva, elaborados a la usanza riojana que les da esa especial y característica textura de los vinos de La Rioja.
Seguidamente, nos ofreció la línea que la empresa elabora en Ribera del Duero. El más joven, fue el Valduero Crianza, procedente de viñedos de 12 años y madurados en barricas de roble americano y francés durante 15 meses. De esta forma, se consiguió un vino de un rojo intenso y brillante, con gran carga aromática y bien equilibrado en boca. Le siguió en complejidad, el Valduero Reserva, elaborado con racimos de viñas de mayor longevidad (15 a 25 años) y madurado durante 30 meses en barricas de roble y estabilizados en botellas durante 18 meses más, con lo que se obtiene un vino de alta gama. Aumentando en complejidad, llegamos al Valduero Gran Reserva, resultado de combinar racimos de viñedos de 50 años, con una maduración de 48 meses en barrica y 40 meses estabilizados en botella. Este Gran Reserva es exuberante en aromas y sabores con taninos todavía presentes y una sorprendente y prolongada persistencia.
Ya avanzado el condumio, Yolanda nos presentó dos vinos que solo se elaboran cuando la cosecha es calificada como excelente y con racimos de viñas antiguas, especialmente seleccionados de parcelas identificadas como excepcionales. El primero fue el Valduero Reserva Premium 6 años, madurado y estabilizado durante 66 meses, de los cuales los tres primeros años fueron en barricas nuevas de roble. Vino de alta gama muy aromático y complejo en boca, que deja una sensación de corpulencia y carnosidad. El segundo, fue el Valduero Gran Reserva Especial 12 Años, una verdadera joya que sale a la luz 12 años después de su vendimia, luego de haber permanecido madurando durante 48 años en barricas nuevas de roble y 8 años estabilizándose en botella. Es un vino fino, elegante, de un rojo teja, de aromas sutiles que combinan lo balsámico con cuero curtido, tabaco y madera tostada.
Y entre amigos, buen vino y mejor comer, se pasó la velada, y con la promesa de volver a visitarlos, me despedí de Yolanda y de Alfonso y regresamos a Madrid.