El brasileño Lucas Moura, que en agosto fue transferido al París Saint Germain por 55.4 millones de dólares, es el as bajo la manga que el Sao Paulo tiene para hacerse con el título de la Copa Sudamericana.
Lucas, de 20 años, disputará esta noche su último partido con el tricolor paulista, en la vuelta de la final de la Copa Sudamericana, tras el empate sin goles en Buenos Aires.
El jugador diestro, de 1.72 metros de estatura, fue el artífice de varios momentos de alegría del Sao Paulo en el torneo y empuñará esta noche la bandera dejada por el artillero Luis Fabiano, ídolo del equipo que fue expulsado en el primer partido ante Tigre disputado en el estadio La Bombonera.
Lucas terminará hoy un ciclo exitoso con el Sao Paulo y cerrará un capítulo que lo llevó a la selección brasileña, en la que su nombre fue habitual en las convocatorias del exseleccionador Mano Menezes, reemplazado por Felipao.
El jugador, nacido en Sao Paulo el 13 de agosto de 1992, hizo sus primeros pinitos en el fútbol con la escuela del exjugador Marcelinho Carioca, ídolo del Corinthians, y precisamente por ese vínculo fue que Lucas recaló a muy temprana edad en las filas del actual campeón de la Copa Libertadores.