El presidente paraguayo Luis González Macchi no permitió comparecer ante la justicia a un militar preso hace cinco días, acusado de supuesta indisciplina y cuya esposa entabló a su favor un habeas corpus, informó ayer el abogado del detenido.
El gobernante hizo caso omiso a una orden judicial firmada por su propio hermano, el juez del crimen José Gonzalez Macchi.
El abogado Raúl Villalba volvió a reclamar ayer al magistrado la comparecencia de su cliente, el mayor Agustín Brizuela.
Agregó que la situación de incomunicación del militar desde hace cinco días en la sede del Comando del Ejército "es total y absolutamente violatoria de las garantías y derechos establecidos por la Constitución y los acuerdos internacionales".
El mayor Brizuela fue involucrado junto a otros 13 militares en "actos de indisciplina" el pasado fin de semana.
Un medio de prensa de la capital paraguaya lo sindicó como uno de los cabecillas de un "golpe abortado" el pasado lunes.
Sin embargo, tanto el presidente como su ministro de Defensa, Nelson Argaña, desmintieron que hubiera existido una intentona golpista.
Entre los detenidos figuran tres miembros de la banda de músicos de la unidad de Artillería, a la que pertenece el mayor Brizuela.
González Macchi elevó una nota al juzgado que dirige su hermano, en la cual sostuvo que el oficial del Ejército se encuentra detenido "por supuesta participación en hechos irregulares cometidos en el Comando de Artillería", y le anunció que el detenido es procesado por un juez militar.
El abogado Villalba denunció que el juez que instruye el caso, mayor Luis Velaztiquí, intentó forzar una declaración indagatoria de su defendido.
Relató que la noche del jueves, con apresuramiento evidente, las autoridades de la justicia militar trataron de hacer hablar al mayor Brizuela, pero que éste se negó tras exigir la presencia de su abogado.
Familiares del uniformado arrestado relataron que el mayor Brizuela junto a sus camaradas militares habían protagonizado una reunión social después de un partido de fútbol, ocasión en la que a algunos de los presentes se les ocurrió gastar una broma a un coronel de la unidad.
Le comunicaron así la supuesta presencia del ex general golpista Lino Oviedo en Paraguay, rumor que presuntamente movilizó a la inteligencia de las Fuerzas Armadas.
El resultado fue la detención de los militares, entre ellos los tres miembros de la banda de músicos de la Artillería, y el inicio de un juicio en el plano militar "por indisciplina".
El martes fue imprevistamente relevado el jefe de Estado Mayor del Primer Cuerpo de Ejército (el arma de mayor poder de fuego), coronel Gustavo Piñeiro.
Las detenciones atizaron nuevamente el clima hostil que reina en el seno de las Fuerzas Armadas por la "caza de brujas" desatada contra oficiales y suboficiales jóvenes supuestamente partidarios de Oviedo, confinado en Tierra del Fuego (Argentina).
Otro militar, el coronel Adolfo Villasanti, ex comandante de la Guardia Presidencial, también continúa detenido, acusado de supuesto robo de armas.
Villasanti fue liberado por la justicia civil por el mismo cargo pero posteriormente fue enjuiciado por la justicia militar.