Sevilla y Real Madrid protagonizan hoy un duelo de altura en el Ramón Sánchez Pizjuán, estadio donde suelen saltar chispas cuando ambos equipos se enfrentan, que mide la reacción en Liga del equipo de José Mourinho, tras el varapalo del clásico, con el objetivo de volver a ser líder en solitario.
La euforia madridista la rebajó una vez más el Barcelona. Cortó la racha de récord de quince victorias consecutivas y encendió la lucha en el mano a mano por la Liga. El Real Madrid recupera la jornada de menos que tiene respecto a su gran rival en un estadio siempre señalado en el calendario de la temporada.

Le recibe un Sevilla FC irregular esta temporada. Quinto en la clasificación y que acabará el 2011 fuera de los puestos de la Liga de Campeones -le separan cinco puntos del cuarto, el Levante-. Saldrá por un triunfo que, por la entidad del rival, sería sonado para asentarse arriba y, de paso, congraciarse con su afición, tras la última derrota precisamente con el Levante.
Los sevillistas no acaban de hallar su sello al mostrarse muy irregulares y con muchas dudas, sobre todo en casa, donde empataron con el Racing y perdieron con el Granada y el Athletic, pero están motivados para que hoy sea otra historia en un choque que se presume que será de una intensidad máxima.
Con su sistema 4-1-4-1, habitual desde hace tres jornadas en vez del anterior con dos puntas, el conjunto de Marcelino García Toral intentará estar muy concentrado desde el minuto uno, en un partido que se prevé de alto voltaje y que le exigirá estar a su mejor nivel.
Con las únicas bajas por lesión del extremo argentino Diego Perotti y del meta Andrés Palop, Marcelino tiene disponible a casi toda su plantilla para luchar por cerrar el año con un triunfo que le refuerce la moral para 2012 y dar continuidad a la vitola de campo maldito que el Sánchez Pizjuán tiene para el Real Madrid.
No en vano, en sus 68 visitas en Liga al feudo sevillista, los madridistas han perdido 31 partidos, empatado 16 y ganado 21, pero, sin duda, no fue el caso del último antecedente, pues la temporada pasada el Real Madrid ganó por un rotundo 2-6.