Si Valladolid era el termómetro que iba a medir la gravedad de la crisis blanca, la cosa acabó en recesión, ya que un gran gol del uruguayo Canobbio derrotó ayer 1-0 a un Madrid que sólo "empujó" al final ante el repliegue del adversario, lo que convirtió a Asenjo en uno de los valedores del loable triunfo local.
La asimetría del Real Madrid le hace un conjunto vulnerable, porque cualquier equipo con una banda izquierda solvente y vertical puede hacerle daño. Se lo hizo el Real Unión en la Copa y ayer Schuster tomó precauciones ante un Valladolid que llevaba mucho tiempo sin oficiar de "matagigantes".
El técnico alemán sí debió hablar esta vez en el vestuario, porque el Madrid salió organizado en la presión, trabajador y consistente en medio campo ante un Valladolid sin delanteros natos, pero inicialmente acometedor, como es habitual.
Mendilibar no duda, siempre manda percutir a los suyos, ante cualquiera y en cualquier parte. Es una especie de General Custer al frente del Séptimo de Caballería y ni siquiera morir "con las botas puestas" en el Camp Nou (6-0) resquebraja ese planteamiento inicial, aunque esta noche sólo duró quince minutos, el tiempo que tardó el rival en asentarse.
Y es que enfrente había un Real Madrid que defendió mejor en la primera mitad. Tal vez había tocado fondo el pasado martes en este aspecto, pero es que, además, los técnicos son siempre cautelosos cuando sufren un "ataque" de estrategia. Schuster también se volvió conservador esta noche tras las críticas por los malos resultados.
En los últimos minutos, el Valladolid cedió campo, se protegió, y el Madrid apretó con dos suplentes, Sneijder y Drenthe. Sin embargo, no es bagaje suficiente para una plantilla obligada a dar mucho más.