Magic Johnson, ex estrella de Los Angeles Lakers, encabezó la lista de los 14 jugadores, entrenadores y un equipo que ayer fueron nominados para ser elegidos al Salón de la Fama del Baloncesto.
Johnson, que ganó cinco títulos de liga con los Lakers y se tuvo que retirar tras contraer el virus del sida, salió nominado en el primer año en el que podía ser elegible, y no existe duda alguna de que el próximo mes de junio, cuando se den a conocer los elegibles, en Los Angeles, Magic estará en la lista final.
Los Angeles será además el escenario ideal para que Johnson pueda recibir la noticia después de haber jugado 13 temporadas con los Lakers y ser ahora vicepresidente del equipo.
Desde que llegó en 1980 a la NBA como novato, Johnson se estableció con el jugador que iba a ser el líder indiscutible de los Lakers y la figura más espectacular hasta que surgió Michael Jordan.
Johnson lo demostró en el sexto partido de las Finales de la NBA que los Lakers ganaron a los Sixers de Philadelphia después que la estrella del equipo, el pívot Kareem Abdul Jabbar no pudo jugar y tuvo que ocupar su puesto para luego pasar por el resto de las posiciones y conseguir 42 puntos, 15 rebotes y siete asistencias.
La magistral actuación de Johnson permitió a los Lakers ganar el primero de los cinco títulos que iban a conseguir bajo el liderazgo de Johnson, que se convirtió en el primer novato en la historia de la NBA en recibir el premio de MVP en unas Finales.
Las genialidades y creatividad de Johnson en todas sus acciones permitieron a los Lakers ser el equipo de exhibición, auténtico espectáculo deportivo en el campo, con sus pases ciegos a los compañeros, cambios de manos y sus pases por debajo de las piernas para luego anotar en bandeja.
Los Lakers, que también tenían al entrenador Pat Riley, no sólo daban espectáculo sino que dominaban la competición como dinastía junto con los histórico Celtics de Boston, sus grandes rivales.