El presidente de Ecuador Jamil Mahuad dijo que 1999 será un año "muy duro" para sus compatriotas debido a la crisis económica que aqueja al país.
Dijo que el primer semestre será el más difícil, pero que esperaba que se inicie un repunte a partir del segundo semestre una vez estabilizada la economía.
"El año 1999 va a ser muy duro", dijo el gobernante entrevistado por tres periodistas en un programa difundido por una red de radio y televisión.
Mahuad, que ayer cumpló seis meses en el poder, afirmó que el objetivo central de su gobierno "es la lucha contra la pobreza".
Defendió su plan económico de austeridad en los gastos fiscales, que incluye el fin de los subsidios estatales a las tarifas de la electricidad y del gas doméstico, además del congelamiento de los salarios de los empleados públicos.
Afirmó que si no se aplicaba un presupuesto fiscal debidamente financiado para este año, la inflación podría elevarse sobre el 150 por ciento. Actualmente llega a una tasa anual del 40 por ciento.
Mahuad, líder democristiano, asumió el gobierno el 10 de agosto pasado, con una popularidad del 66 por ciento, que superó el 70 por ciento cuando en octubre alcanzó un acuerdo de paz con Perú, luego de intensas negociaciones con el presidente peruano Alberto Fujimori.
El acuerdo es resaltado por Mahuad como su mayor logro, por cuanto puso fin a las controversias territoriales con el vecino Perú que causaron enfrentamientos bélicos en 1941, 1981 y 1995.
Sin embargo, la crisis económica heredada del anterior gobierno, calificada por Mahuad como "la peor en 70 años", repercutió en su popularidad.
Las encuestas de firmas privadas comenzaron a registrar una sostenida baja hasta llegar en enero a entre un 45 y 48 por ciento de apoyo de la población, con tendencia a la baja.
Según el último sondeo de la empresa Cedatos, el 87 por ciento de los ecuatorianos se encuentra descontento con el gobierno.
La encuesta del 5 de febrero tuvo lugar al concluir una jornada nacional de protestas callejeras de las organizaciones sindicales y estudiantiles opositoras, que exigen que Mahuad derogue las medidas económicas por considerar que castigan a la población por el alto costo de la vida.
Según el sondeo, el 73 por ciento de los encuestados manifestó estar de acuerdo con la protesta, la segunda que debió afrontar el gobierno. En octubre ya encaró una huelga general como protesta por la eliminación de los subsidios estatales a las tarifas de la electricidad y del gas doméstico, que registraron incrementos de hasta un 400 por ciento.
El gobernante defendió anoche su política económica basada en una estricta reducción de los gastos fiscales, ceñidos a un presupuesto de 5.100 millones de dólares.
Ese presupuesto es menor al del año pasado, de 5.200 millones de dólares con un desfinanciamiento de 1.500 millones de dólares, según Mahuad.
Afirmó que este plan de austeridad, complementado con una recolección rigurosa de los impuestos, es el único medio para contener la inflación que en 1998 llegó a una tasa del 43,4 por ciento, la mayor de América Latina.
"De lo contrarios, a fines de año podríamos llegar a una tasa del 150 por ciento", advirtió Mahuad en un programa de radio y televisión en que fue entrevistado por tres periodistas.
"El año 1999 va a ser muy duro. Especialmente el primer semestre, porque tenemos un montón de problemas atrasados", advirtió. Dijo que en el segundo semestre del año se iniciaría un repunte de la economía, si se cumple estrictamente el plan gubernamental.
Demandó el apoyo del Congreso, donde no cuenta con mayoría, y abogó la comprensión de los empresarios, de los trabajadores y de la ciudadanía para sacar adelante a este país de 12 millones de habitantes.
"Hagamos un acuerdo nacional por cuatro años", dijo Mahuad en alusión a su periodo presidencial, que concluye el 15 de enero del 2003.
"El objetivo central del gobierno es luchar contra la pobreza", afirmó.