No hay que dejar de lado que 9 copas mundiales han sido ganadas por países del sur de América y que son considerados los mayores exportadores de figuras a las principales ligas de Europa, generando transacciones millonarias muy importantes.
Paraguay en octavos de final, Argentina, Ecuador y Uruguay en las primeras de cambio están fuera del torneo y sus eliminaciones han despertado distintas reacciones en el mundo del fútbol.
Los Paraguayos que sortearon como segundos el Grupo B cayeron en octavos ante Alemania tan solo por un gol anotado en el minuto 88, que no les dio oportunidad de reacción. Paraguay repite la actuación del 98 cuando cae ante Francia por un gol de oro. El equipo Guaraní, deja un amargo sabor por lo que pudieron hacer Su entrenador el italiano Cesare Maldini, en su papel de entrenador sudamericano, no tuvo a la altura de la nómina de jugadores con los que contó. Utilizó una estrategia timorata y gris, evitando que el mundo pudiera disfrutar de la actuación de un joven, Nelson Cuevas, quién con las jugadas más relampagueantes del torneo, las que terminaron en dos magníficos goles, iluminara la participación de los paraguayos.
Chilavert, quién con sus declaraciones apoyara a Maldini, hoy, ante la eliminación, desnuda interioridades y fallas del técnico ante la prensa. Reacción tardía la del portero que con este protagonismo quiere disimular su mala actuación que revela decadencia den sus aptitudes a los 37 años. Todos nos quedamos esperando que anunciara su retiro de la selección de su país.
Lo de Uruguay es reiterativo. A pesar de la gran cantidad de buenos jugadores, los uruguayos y su técnico Víctor Púa arrastran una falta de preparación, poca actitud y de malas estrategias que no les alcanzó para vencer a Francia, Senegal y a Dinamarca. Su segundo tiempo, los tres goles ante Senegal, demuestran que material y talento hay, recursos que no son maximizados y utilizados de la mejor manera en una competencia tan exigente como una copa del mundo. Los uruguayos siguen viviendo del recuerdo del “maracanazo” algo que ya se borra en la bruma de los años y no alcanza para revivir su categoría.
La primera participación en un mundial de Ecuador puede ser considerada mediocre. A nuestro juicio con más energía pudieron pasar. México era un rival que conocían y debieron conseguir algún punto contra ellos, sumados a los tres ante Croacia, hubieran cambiado la historia. El colombiano, Bolillo Gómez su director técnico, adoptó una posición variante ante la prensa. Primero declaró que ya habían cumplido con la clasificación, que venían a aprender. Luego ante México fue duro con sus jugadores reclamando su falta de entereza, para terminar con aires triunfalistas por su única victoria, en un papel que revela demagogia pura.
Lo de Argentina, es considerado una catástrofe. El equipo que mejor se preparó, el que contaba con dos estrellas por cada posición se fue en la primera ronda gracias a un técnico obsesivo que no supo variar a su debido tiempo.
Marcelo Bielsa se llevará a su tumba el remordimiento, la interrogante de no haber alineado ni siquiera un minuto a dos de los más grandes centrodelanteros del mundo Batistuta y Hernán Crespo. Sus declaraciones defienden su terquedad ante lo mundo.
“ Pensé que en el segundo tiempo, ante Suecia, era mejor alinear a Verón para que hubiera dos conductores en vez que tener dos centro atacantes”. Inexplicable, ilógico, irracional. Todos sabemos, y más un DT de su categoría, que cuando se necesita un gol, se trata de meter la mayor cantidad de delanteros posible. En una especie del todo o nada.
Estas malas actuaciones van de la mano a las graves crisis de las ligas profesionales de Argentina, Chile, Brasil, que sumen a sus grandes clubes en deudas millonarias que amenazan con la bancarrotia.
- Argentina ha jugado 13 mundiales
- Peores participaciones en el 1958 y 2002
- La selección de Argentina jugó tres partidos donde consiguió sólo dos goles.
- Gabriel Batistuta y Hernán Crespo fueron los autores