Hoy y hasta el día después del combate, sin importar que termine con los brazos en alto, seguiré pregonando a los cuatro vientos que es una mala decisión la del panameño Alberto “Metralleta” Mosquera de aceptar el reto del venezolano Johan Pérez.
Y es que Mosquera no gana nada y pierde mucho con este pleito. A menos que la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) anuncie en los próximos días que la pelea será una eliminatoria por el título superligero. Una decisión que sería sabia y acertada, porque tanto Mosquera como Pérez ya merecen una oportunidad titular, más el panameño por estar de tercero en el ‘ranking’ de la AMB.
Pero, hasta que no escuche el anuncio de la AMB, tengo que repetir hasta el cansancio que Mosquera se equivocó por lo peligroso que representa este peleador venezolano. Así lo demuestra su hoja de vida que está intachable, con 13 victorias, 10 de ellas por la vía del cloroformo.
Señores, este gladiador venezolano de 27 años tiene dinamita en sus puños, sino que le pregunten al panameño Azael “El Turbo” Cosio, quien solo le duró dos asaltos el 27 de marzo del 2010 en Venezuela.
De seguro que no dejaremos de escuchar algunas opiniones de que Mosquera aún tiene mucho que demostrar y que esta pelea con Pérez nos indicará si está realmente preparado para una pelea de título mundial.
Estas palabras tienen su peso en oro, pero ¿a cambio de qué?
Los que manejan la carrera de Mosquera no saben que se han metido en un “problemón”, porque de perder, echarían al suelo todo el esfuerzo y sacrificio de este peleador panameño, orgullo del barrio de Curundú.
Y no crean que dudo de la capacidad de Mosquera, pero en el negocio del boxeo las cosas hay que mirarlas de una forma diferente.
Ojalá que esta mala decisión no le pese a “Metralleta” Mosquera.