El equipo malagueño, estancado como farolillo rojo, está a ocho puntos de la permanencia y no le queda más remedio que contar por finales los partidos que restan para acabar una liga que se le presenta con final agónico.
En la pasada campaña, el Barcelona ganó en La Rosaleda (0-4) y ya en esta temporada el choque de ida, en el campo catalán, se saldó con victoria del Barcelona (2-0).
El Málaga espera la decisión del Comité de Competición sobre las alegaciones presentadas por las expulsiones en el partido de la pasada jornada del centrocampista Juan Rodríguez y del defensa Alexis Ruano, así como las relativas a la quinta amarilla del delantero uruguayo Chengue Morales.
Para animar al conjunto andaluz, una de las peñas del Málaga realizará antes del partido un mosaico mediante el reparto de diez mil cartulinas blanquiazules y también verdes y moradas (los colores de la ciudad).
El Barcelona se presenta con tal relajación en el campo del colista que Frank Rijkaard se ha permitido el lujo de dejar en la Ciudad Condal a Ronaldinho y reservarlo para el partido del martes de Liga de Campeones.
La jornada que se ha disputado a media semana ha puesto a los barcelonistas todavía más cerca del título tras el pinchazo de Valencia y Real Madrid.
Además este partido permite a Frank Rijkaard concentrar todos sus objetivos en el duelo del martes.
Frank Rijkaard estratega del Barcelona guardará algunos jugadores para el duelo del martes contra el Benfica de Portugal.
Málaga fue el equipo en el que triunfó hace algunos años el ariete panameño Julio César Dely Valdés.
La pelea en España es por el segundo lugar de la tabla de posiciones.