Un gol del centrocampista marfileño, Yaya Toure, dejó ayer en evidencia la fortaleza del Manchester United, que echó en falta a su referente Wayne Rooney, sancionado, y proporcionó el triunfo y la clasificación del Manchester City para la final de la Copa de Inglaterra.
El cuadro de Mancini evidenció su superioridad sobre todo en la segunda parte. Hasta entonces se dedicó a soportar las avalanchas de su rival. Especialmente lideradas por el portugués Nani junto a la amenaza del búlgaro Dimitar Berbatov.
Todo cambió después. Especialmente al inicio de la segunda parte, cuando el partido se puso a favor con el gol del Touré.