La policía alemana dispersó con chorros de agua ayer a antifascistas que desafiaban una manifestación convocada por el Partido Nacional Democrático (PND), de extrema derecha, que lucha por evitar su proscripción.
La policía canceló las dos últimas horas de la protesta que estaba programada para durar cinco, cuando unos 500 contramanifestantes bloquearon la ruta de los 2,000 marchistas de PND y les lanzaron petardos.
"Paramos la demostración, porque no podíamos garantizar más la seguridad de los marchistas", dijo un portavoz policial.
La policía puso a los manifestantes derechistas, en algunos casos a la fuerza, en trenes especiales en una estación cercana y dijo que algunos resultaron con heridas menores.
Las autoridades de la capital alemana movilizaron al menos 4,000 policías para prevenir disturbios.
Protegidos por bien pertrechados policías y provocados por centenares de anti-fascistas que les gritaban "Nazis fuera", los miembros del NPD marcharon unos tres kilómetros hasta un sitio de concentración donde criticaron los planes gubernamentales de prohibir su actividad partidaria.
"Alemania no puede prohibirnos", decía una pancarta llevada por los marchistas. Otros manifestantes, algunos adolescentes, portaban carteles diciendo "Alemania para los alemanes" y gritaban "fuera extranjeros", a la vez que hacían ondear la bandera nacional.
ALTERCADOS
La manifestación del NPD empezó a discurrir, por Berlín protegida por un fuerte operativo policial y tras un primer altercado con un grupo de izquierda.
Varios jóvenes, supuestamente izquierdistas, participaron en una escaramuza callejera, ocurrida poco antes del inicio de la concentración del NPD en el punto de partida de la marcha, la "Ostbahnhof" -estación del este berlinesa-.
Los enfrentamientos se produjeron en el vecino barrio de Marzahn, cuando un joven de "apariencia claramente ultraderechista" y que llevaba una bandera de esa organización se topó con un grupo rival, informó a