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Maradona, el astro que gambeteó a la muerte

El número 10 de la selección argentina confrontó problemas económicos y con las drogas.


EL ÍDOLO del fútbol argentino Diego Armando Maradona seguramente recordará el 2004 como el año que vivió en peligro, después de estar al borde de la muerte, de la que escapó con una milagrosa "finta" de su sello para proseguir en Cuba un tratamiento contra su adicción a las drogas.
"Vi la muerte y quería que me tapen, que me mimen, que me hicieran caricias", dijo Maradona, de 44 años, al escapar una vez más a la fatalidad y después de superar una crisis cardiorrespiratoria y de hipertensión por la que debió ser internado el 18 de abril pasado en la Clínica Suizo-Argentina de Buenos Aires.
El ex número "10" de la selección argentina campeona en el Mundial de México-1986 había comenzado el año en La Habana, Cuba, donde residió durante cuatro temporadas, en un intento por alejarse de las drogas y en la que buscaba recuperarse de su adicción tras una crisis cardíaca en enero de 2000 en Punta del Este, Uruguay.
Pero ese proceso tocó fondo a comienzos de este año, cuando decidió cortar el vínculo con su apoderado Guillermo Cóppola, del que dijo que "se quedó con mucha plata mía, le di un poder a alguien que creía un amigo y no me respondió como me había prometido".
Deprimido por los problemas económicos, Maradona volvió a Buenos Aires el 22 de marzo, pero después de cuatro semanas, un cuadro de vómitos, fiebre y náuseas determinó su internación inmediata y empeoró hasta dejarlo a un paso del adiós.
Las cosas parecieron complicarse cuando, sin recibir el alta médica, decidió abandonar la clínica para continuar la convalecencia en una casa de fin de semana en la que jugaba al golf, pero una recaída lo forzó a ingresar de nuevo en el hospital.
El 5 de mayo fue ingresado en una clínica neuropsiquiátrica en Ituzaingó (periferia noroeste bonaerense) y puesto bajo tutela del juez de familia Norberto García Vedia, y fuera de control por el síndrome de abstinencia, con la obsesión de regresar a La Habana, debió ser sedado y amordazado.
Con todo, Maradona comenzó a superar el duro trance y en agosto se reunió con el presidente Néstor Kirchner, tras asegurar que no era "ningún tarado, loco o inhabilitado" y que "tengo los años y el poder para decidir qué hacer con mi vida, no maté a nadie y estoy perdiendo por nocaut".
Luego de ejercer una fuerte presión mediática sobre el juez García Vedia, recibió la autorización para continuar su tratamiento en el Centro de Salud Mental de La Habana, bajo estrictas y rigurosas condiciones.


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180443
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América