Diego Maradona y Pelé ya no patean la pelota, pero volvieron al centro del escenario futbolístico mundial con la caldeada polémica en torno a cuál de los dos merece ser considerado el "Mejor Jugador del Siglo".
El debate, y la controvertida medida salomónica que tomó la FIFA para resolver las cosas, encendió las pasiones, particularmente en Latinoamérica, e hizo pasar a segundo plano el triunfo de Francia en la Eurocopa, la conquista de las copas Libertadores e Intercontinental por parte de Boca Juniors, la concesión de la sede del mundial del 2006 a Alemania y las otras grandes noticias futbolísticas del año.
Lo de Maradona fue notable: empezó el 2000 internado de urgencia por malestares derivados de su adicción a las drogas y lo terminó ganando una votación mundial por la internet organizada por la FIFA, que lo consagró como el Mejor Jugador del Siglo por sobre el propio Pelé.
Ni las proezas de Zinedine Zidane, elegido nuevamente el Jugador del Año, ni la lesión de Ronaldo, que lo tuvo inactivo todo el año, generaron tanta atención.
Visiblemente molesta con el triunfo de Maradona, la FIFA realizó otra encuesta, esta vez entre los integrantes de la "familia" del organismo rector del balompié, la cual fue ganada por Pelé, y terminó entregando dos premios, uno al argentino y otro al brasileño.
"La Familia" de la FIFA la integran los suscriptores de su revista y su comisión de fútbol. Los votos de la comisión representaron el 50% del puntaje en la encuesta.
La FIFA vivió otro momento agitado cuando los 24 miembros de su Consejo Directivo se reunieron en Zurich en julio para asignar la sede de la Copa Mundial del 2006 y el representante de Nueva Zelanda Charles Dempsey se abstuvo en la votación final, aduciendo presiones externas.
Esa abstención le dio permitió ganar la consulta a Alemania con un voto de ventaja sobre Sudáfrica.
Dempsey tenía instrucciones de votar por los sudafricanos y su abstención privó al Africa de su primer mundial.
La votación constituyó un triunfo para Franz Beckenbauer y la UEFA, y una derrota para el presidente de la FIFA Joseph Blatter, quien apoyaba a Sudáfrica.
La FIFA y la UEFA libraron una intensa batalla a lo largo de todo el año tratando de evitar que la Unión Europea aboliese el tradicional sistema de transferencias de jugadores, en el cual los clubes reciben compensaciones por la venta de futbolistas.
La Unión Europea dijo que ello contrariaba las leyes básicas del libre comercio y el debate se trasladó al 2001, sin soluciones a la vista.
Mientras la administración del fútbol parecía presionada y desorganizada, en los campos de juego se sucedían las emociones.
Francia se convirtió en el primer país que gana un Campeonato Europeo tras conquistar una Copa Mundial, ayudado un poco por el talento de Zidane y otro por la fortuna, ya que venció a Italia 2-1 a 20 segundos del final en el partido por el título.
Brasil y al que los europeos Manchester United y Real Madrid asistieron a regañadientes porque no querían desatender otras competencias.
En Italia, Lazio se alzó con su primer título en 28 años y Galatasaray fue el primer club turco en conquistar un título europeo al ganar la Copa UEFA.
Por primera vez, tres clubes de un mismo país --Real Madrid, Valencia y Barcelona, todos de España-- estuvieron en las semifinals de la Copa de Campeones.
Pero ninguno de ellos se llevó el título de la liga española, el cual fue para Deportivo La Coruña.
como nota saliente el gran momento de Argentina, dominadora absoluta en Sudamérica, y el pobre arranque de Inglaterra en Europa.
Los ingleses cosecharon apenas uno de los primeros seis puntos disputados y ven peligrar su clasificación. Su técnico Kevin Keegan renunció y fue reemplazado por el sueco Sven Goran Eriksson, entrenador de Lazio, quien asumirá a mediados del año que viene.