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Marcas que se mantienen inalterables hasta ahora


Este año varios peloteros pudieron inscribir sus nombres en los libros de historia del béisbol panameño al registrar diferentes marcas en el Campeonato Nacional de Béisbol Mayor. Sin embargo, hay récords y proezas que hasta el momento permanecen inalterables y envidiables para otros que deseen emularlos.
Para empezar, uno de los hechos que sin duda es difícil de imitar, son dos cuadrangulares en un mismo episodio. El primero en lograrlo fue el santeño José Solís el 4 de marzo de 1996 ante Colón en la primera entrada. Tres años después los chiricanos Luis Murillo y Dimerson Núñez, se unieron a este reducido grupo. Murillo plasmó su nombre en la historia del béisbol el 22 de febrero de 1999 frente a Veraguas, en un tercer capítulo.
Por su parte, Núñez logró la hazaña el 7 de marzo en un sexto acto ante Herrera. Fue una buena temporada para el pelotero que estuvo a punto de ganar la triple corona de bateo y fue el Jugador Más Valioso.
Hablando de marcas ofensivas en un juego, siempre se recuerda a Joaquín Franco de Los Santos, quien tiene la mayor cantidad de imparable al dar de 7-7 ante San Blas el 16 de abril de 1957. Ese año implantó una marca de más "hits" consecutivos con 10. Fue el más valioso.
Esa cadena de indiscutibles de Franco fue echada por tierra por su coterráneo Alberto Sáez en la temporada de 1990, que, entre otros aspectos, es recordada porque el campeonato quedó desierto por el problema surgido en la final entre Herrera y Los Santos.
Del 1 al 5 de abril de ese año, Sáez ligó 14 inatrapables en 14 oportunidades. Fue el campeón bate de ese torneo con un promedio de .739, tras ligar 17 imparables en 23 turnos. Además fue el Jugador Más Valioso. El santeño José Solís ostenta la marca de más partidos pegando de imparable con un total de 30. Algo que hizo de 1995 a 1997. Luis Muñoz de Panamá Oeste está de segundo con un total de 27.
Momentos de gloria, escenas que no se quieren olvidar porque representan partes emocionantes de la historia del béisbol panameño: los juegos perfectos. Los libros de historia del deporte que apasiona a los panameños plasman la hazaña de cuatro lanzadores perfectos, es decir que no han permitido que bateador alguno le llegue a base.
Roberto Pate, de Panamá, fue el primero en alcanzar la perfección el 25 de marzo de 1961, luego que silenció a San Blas, en un triunfo de 23 carreras a 0. La afición del béisbol tuvo que esperar más de 20 años para ver cómo un serpentinero volvía a tirar una "joya de pitcheo" de este calibre. Rubiel Moreno, quien ahora es instructor, fue el responsable de esto al llevar al equipo de Herrera a una victoria de 10 a 0 sobre Darién. Este hecho ocurrió el 21 de febrero de 1986; el juego terminó por abultamiento de carreras. Cuatro años más tarde, 1990, el izquierdo veragüense Francisco "Chico" Martínez entró a formar parte de los récords frente a Darién en un cotejo que culminó por marcador de 10 a 0.
Kevin Cárcamo fue el último lanzador bendecido con la gracia de lograr esta hazaña y lo consiguió el 7 de abril de 2000, en el Estadio Nacional jugando en calidad de refuerzo con Los Santos. Cárcamo inició esa temporada con la novena de Chiriquí Occidente, pero después pasó al equipo azuerense, que en aquella memorable fecha superó 1-0 a Coclé.


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115565
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América