Ayer en el Estadio Nacional los integrantes del equipo intermedio de Herrera daban rienda suelta a sus emociones, tras el resultado de 6 por 0 ante Los Santos, que les llevó a disputar la final con Panamá Metro, el otro finalista el próximo sábado 22 de febrero.
Entre los diferentes cuadros que presentaba la festiva novena herrerana celebrando la victoria, sobresalía una imagen en las partes bajas de las gradas. Un padre orgulloso abrazaba a su hijo que expresaba en sincero llanto un cúmulo de emociones encontradas ante su progenitor.
De esta forma singular, Marcelino Castro hijo manifestaba a su padre del mismo nombre, todo su agradecimiento por lo que le ha dado y representa para él en el desarrollo de su carrera.
El juvenil pelotero de la intermedia hace honor al nombre de su padre, uno de los jugadores más consagrados y productivos que ha tenido la provincia de Herrera y el país. Al igual que su hermano mayor, que también fue bautizado con el nombre de Marcelino Castro, ha heredado muchas de las grandes cualidades que hicieran grande a su padre.
"Estoy muy orgulloso de mi padre (detalla enjugándose las lágrimas). Me ha ayudado mucho para desarrollarme en el béisbol. Todo lo que necesito para jugar él me lo compra y siempre me acompaña a donde voy a jugar".
Marcelino Castro tiene 14 años de edad y empezó a jugar a los 10 actualmente cursa el tercer año en la Escuela Secundaria de Monagrillo. Piensa culminar sus estudios secundarios, pero en sus planes no está seguir ninguna carrera universitaria, sino poner alma, vida y corazón para llegar a las grandes ligas.
"Con el apoyo de mi papá y mi familia, creo que puedo lograrlo. Vivo en un barrio donde fuman y consumen drogas, pero sé que puedo surgir y llegar a un gran equipo de béisbol", expuso.
Su equipo favorito es los Yankees de Nueva York y sería muy feliz si llegara a jugar con esa franquicia, pero igual estaría satisfecho si puede formar parte de cualquiera de los equipos del béisbol mejor pagado del mundo.
Mientras que Marcelino Castro padre está dispuesto a ofrecer su apoyo incondicional para que cualquiera de sus dos hijos puedan jugar en la "Gran Carpa". Castro tuvo tres oportunidades de firmar para tres (Yankees de Nueva York, Filis de Filadelfia y Rojos de Cincinnati) conjuntos de Grandes Ligas. Sin embargo, por temor a separarse de su tierra y por el gran apego a la camiseta de Herrera y la de Panamá, no se concretó la firma.