El presidente cubano Fidel Castro, de 73 años de edad, marchó ayer en La Habana al frente de "más de un millón" de cubanos, según la televisión estatal, para exigir a Estados Unidos el levantamiento del embargo que aplica a la isla desde hace 38 años.
La caminata de protesta frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, duró tres horas y ocurrió casi una semana después de que ambas cámaras del Congreso norteamericano aprobaran sendas iniciativas para suavizar el embargo y permitirle a la isla comprar alimentos y medicinas, proyectos que fueron rechazados por La Habana por considerarlos insuficientes.
Vistiendo su uniforme de campaña verde olivo y calzado con zapatos deportivos blancos, Castro saludó previamente a los 1,000 deportistas que custodiaron la representación norteamericana, sobre el malecón habanero, objetivo principal de la protesta.
"¡Abajo el bloqueo, viva la patria!", gritaron los manifestantes vestidos con camisetas blancas, rojas y azules, colores de la bandera nacional, en un acto que se desarrolló sin incidentes.
Otros actos similares, pero en tribuna abierta, están previstos también para celebrar la fecha en Santa Clara (centro) el 29 de julio, y Pinar del Río (oeste), el 5 de agosto próximo.
Hace 47 años, el mismo Castro, pero entonces de 26 años de edad, encabezó un grupo de hombres armados en el asalto al cuartel Moncada (en el oriente del país), que pretendían derrotar a la dictadura de Fulgencio Batista (1952-58).
La efeméride, considerada la chispa que encendió la revolución cubana, se recordó con esta marcha, en la que desfilaron también Raúl Castro, segundo hombre fuerte de la isla, otros altos dirigentes del gobierno, el Partido Comunista y las Fuerzas Armadas.
Cuba vive una efervescencia nacionalista, alentada por Castro, con el caso del niño náufrago Elián González, cuyo regreso a la isla se produjo hace casi un mes. La saga de Elián permitió resucitar las movilizaciones populares después de una década de penurias económicas por la caída de sus socios comunistas europeos y el endurecimiento del embargo norteamericano.
"Más de un millón de habaneros, en representación de todo el pueblo revolucionario, marchó en compacta y combativa manifestación para demandar el cese del bloqueo genocida", dijo un comunicado divulgado la víspera.
En ómnibus puestos a su disposición unos, a pie otros, miles de cubanos de las dos provincias habaneras se movilizaron desde horas de la madrugada para participar en la marcha.
"La Habana no ha dormido", dijo uno de los locutores de la televisión estatal, cuyos dos canales, así como las emisoras de radio locales, transmiten en vivo las incidencias.
Los manifestantes, agitando pequeñas banderitas cubanas, tuvieron que recurrir a grandes sombrillas para protegerse de un inclemente sol, que llevó los termómetros por encima de los 30 grados.