La figura encapuchada del líder máximo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el subcomandante Marcos, llegó la noche del viernes por primera vez al Congreso, desde las montañas del sureste mexicano en el estado de Chiapas, a través de una cinta de video.
Las insólitas imágenes del polémico y carismático personaje fueron vistas por los diputados en el Palacio Legislativo de San Lázaro en el canal de televisión del Congreso, que transmitió las escenas de una conferencia de prensa de sábado pasado, en la cual Marcos reapareció en su "bunker" después de una ausencia de más de tres años.
Marcos, quien había eludido presentarse ante los medios de comunicación, mantuvo el enigma de su persona emitiendo comunicados desde un lugar desconocido de la selva Lacandona, en su bastión del estado de Chiapas, en una región fronteriza con Guatemala habitada por etnias tezeltales y tzotziles.
En su reaparición, el líder zapatista, a quien el gobierno saliente de Ernesto Zedillo identificó como un profesor universitario de raza blanca de barba y ojos claros, de nombre Sebastián Guillén, anunció que en febrero próximo viajaría a Ciudad de México para hablar ante el Congreso.
El objetivo de su anunciado discurso ante los legisladores tiene como objetivo defender la iniciativa para convertir en ley los Acuerdos de San Andrés, sobre derechos y cultura indígenas, firmados entre el EZLN y el gobierno de Zedillo en 1996, quien después se negó legalizarlos.
Tras la asunción al poder de Vicente Fox, el primer acto del flamante presidente fue enviar al Congreso una iniciativa para legalizar esos acuerdos, como parte de una de las tres demandas de los zapatistas para volver a la mesa del diálogo.
En su reaparición, transmitida en forma diferida a los recintos legislativos, Marcos aceptó reiniciar el diálogo suspendido desde 1996, con otras dos condiciones: la desmilitarización de la zona del conflicto armado que estalló en 1994 y la libertad de los presos zapatistas, que Fox prometió cumplir.
Ante alrededor de un centenar de periodistas, el "jefe supremo" del EZLN afirmó que "al ir todos nosotros, miembros de la dirección del EZLN estamos dejando claro dos cosas: la importancia para nosotros de la Ley, como paso para que la guerra termine, y la jerarquía que le estamos dando al Congreso de la Unión. O sea, vamos con todo lo que podemos. Vamos con pasamontañas".