Hay gente que parece eterna, sobre todo cuando somos chicos. Uno mira para arriba siempre y los adultos parecen grandes robles, robustos y arrogantes ante el tiempo. Hay gente que se convierte en personajes de la infancia y uno los recuerda con cierto cariño y nostalgia sin saber por qué y le acompañan a uno la memoria hasta que, súbitamente, la realidad nos abofetea sin rubor.
Uno de esos personajes es María Carter Pantalones. La recuerdo robusta, enfundada en sus imprescindibles pantalones, con una gorra y siempre batallando, siempre hablando a favor de los pela’os, de su futuro, de su juego, de su infancia. La recuerdo perredista, la recuerdo diciendo verdades más grandes que un templo.
Me enteré por el periódico de que había fallecido aquella mujer negra de la que tengo, y no sabía, un recuerdo muy nítido. Caminando por aquí, por allá, pidiendo plata al que fuera para hacerles posible a los niños de El Chorrillo eso que se llama infancia. Y ella consiguió eso para mucha gente.
Los adultos nos olvidamos muy rápidamente de que los niños y los jóvenes siempre están en estado de aprendizaje. No podemos decirles hasta aquí llegó la sesión de enseñanza, hacer sonar un timbre y se acabó la jornada lectiva. No. Aprenden siempre, de cada gesto, de cada palabra. Muchos de los adultos de hoy mandan mensajes agradecidos a esta mujer que marcó sus vidas de cerca o de lejos. Aprendieron de ella y casi todos piden a los políticos que aprendan también de este ejemplo de tesón y de ganas de hacer buenas cosas por nuestros pequeños.
No somos ingenuos, todos los personajes tienen sus sombras, su revés, pero no son estas las horas de reproches. Lo que es un hecho incontestable es la gran cantidad de muestras de afecto y de respeto por una persona que quiso compartir y compartirse con los más débiles, que quiso darle cobijo a más de un corazón sin cariño, que quiso dejar este mundo mejor de como lo encontró. Y creo que lo consiguió.
He visto fotos más recientes de doña María y la pérdida de su vigor de antes es evidente. La ayuda médica no consiguió, por lo que leo, detener la enfermedad que se la llevó para siempre. Y se fue. Ahora queda el ejemplo, poner en práctica las buenas cosas que hizo.
Me sorprendió que su cumpleaños fuera el 20 de diciembre. La vida y sus casualidades. El cumpleaños de una de nuestras mejores activistas sociales vinculada a la tragedia más grande que hemos vivido en nuestra tierra. Detalles para no olvidar.
No somos eternos, nadie lo es. Lo que se queda es lo que hacemos, lo que decimos, como actuamos. Lo que se quedará es la memoria que grabemos en los otros. Decía el escritor español Terenci Moix, hablando de la infancia, que “existimos en la memoria de los otros. ¿Qué dejaremos nosotros? El mejor homenaje que podemos hacer a personas y personajes como Mauad Catherine Carter (no me digan que no tiene nombre de personaje de novela), María Carter Pantalones, es seguir su estela, imitarla.
El relevo se ha dado, ahora nos toca a nosotros caminar por la ciudad buscando ayuda para los que más lo necesitan, ahora nos toca a nosotros ocupar el lugar que nos deja María. ¿Quién será el primero en intentarlo?