Entrar al Salón de la Fama del Béisbol de las Grandes Ligas, no es cosa fácil, y pruebas de ello hay muchas, tomando el caso más reciente de Tony Pérez, quien tuvo que esperar más de 10 años para ser incluido.
Sin embargo, la situación se pinta un poco más suave para el panameño Mariano Rivera, cerrador estelar de los Yanquis de Nueva York, quien en poco tiempo ha allanado el camino para ubicarse entre los inmortales Cooperstown.
En una reciente nota de AP, en inglés, se presentan las cualidades y elogios para el panameño, quien este año ha pulverizado dos marcas en la historia de los "playoffs".
Cuando Rivera entró a lanzar, hay una sonrisa "de oreja a oreja" en los Yanquis. En Seattle los fanáticos de los Marineros se levantan de sus puestos y preparan sus cosas para ir a casa. En Nueva York los aficionados observan por televisión y están listos para dormir. "Todos sabemos que el juego ha terminado a pesar que falten dos outs".
Lo anterior se desprende del primer párrafo de la información de AP, cuando los Yanquis jugaban ante los Marineros, en casa de éstos últimos, por el banderín de la Liga Americana.
Para el cuarto partido de la serie de campeonato, el sábado por la noche, Rivera ya había implantado el registro de 33.1 episodios sin permitir carreras en postemporada. Nadie le ha anotado en los "playoffs" desde 1997.
"Aun cuando era viernes 13, con una Luna llena que se reflejaba en algunas partes del techo, los altavoces tenían decibeles ensordecedores de canciones, el marcador parpadeaba con sus luces brillantes y los mensajes para los aficionados alentaban para hacer más ruidos, Rivera se mostraba indiferente".
Daba la impresión que estaba solo en el estadio con el receptor Jorge Posada. Sólo se dedicó a retirar una amenaza menor de los Marineros, conservando la diferencia de 4-2, en el octavo. Las cuatro carreras que anotaron los Yanquis en el noveno fueron suficientes, Rivera no las necesitaba como los Marineros una lluvia ese día.
"Parece que él no fuera normal", señaló Al Martin de Seattle, "Nadie tiene los outs en sus manos como él".
"Ese lanzamiento cortador que tiene, es como si tuviera una palanca de mando en su mano y él decide cómo pasarla a dos pies del plato".
"Cuando Rivera trabajó el noveno con su lanzamiento rápido cortado que mordisquea las esquinas en ambos lados del plato, Nueva York ganó 8-2, dominaba la serie 2-1 y Rivera tenía un registro muy especial".
Era la marca de Whitey Ford, quien está en el Salón de la Fama, la cual era de 33 episodios sin permitir anotaciones puesto en 1960-62, en Series Mundiales.
Babe Ruth, otro Yanqui lo había hecho antes de eso. Aunque él lo hizo cuando lanzaba para los Medias Rojas de Boston.
El artículo destaca, que sin disminuir los logros de Ford y Ruth, era bueno señalar que ellos lo hicieron en pocos juegos seguidos, como abridores. Rivera no ha permitido una carrera en 23 salidas consecutivas, mientras tiraba la mayoría de ellos bajo presión y salvando partidos.
Rivera tiene 17 rescates en postemporada, dos más del registro anterior, el cual era propiedad Dennis Eckersley. Además de tener el porcentaje de carreras limpias más bajo de la historia en postemporada de 0.33
Rivera no entra en un juego o tira con el resplandor que Eckersley y muchos otros grandes relevos lo hicieron.
"Eckersley intimidó a los bateadores con su presencia dominante desde la loma, tenía una bola rápida, pero se iba para encima con su mirada intensa, pelo largo y golpeando su muslo".
"Por su parte, Lee Smith fruncía el ceño asesinamente; Goose Gossage resoplaba como un toro; Rollie Finger se parecía un Salvador Dalí, con sus bigotes encerados; Mitch Williams entraba acompañado de una música llamada la Cosa Salvaje".
En cambio, el panameño Rivera no tiene nada de eso. "No existe ningún movimiento extraño o especial. Su cara es suave, amuchachada. Sus ojos están alertas, con una mirada de maravilla más que de ferocidad", argumenta la nota
En la historia de las grandes ligas únicamente hay dos relevos en el Salón de la Fama, Finger y el conocido por su especialidad de tirar lanzamientos de "nudillos", Hoyt Wilhelm.
Gossage no lo hizo. Bruce Sutter y Dan Quisenberry tampoco. Eckersley estará elegible en enero del 2004.
Mariano Rivera de 30 años de edad y nativo de Panamá, se está encaminado al Salón de la Fama.
En los últimos cuatro años con los Yanquis tiene 160 juegos salvados. Su efectividad saltó un poco este año a 2.85, después de tener 1.88, 1.91, 1.83 los tres años anteriores.
Unos años gustan más que otros, pero ciertamente tiene un lugar en Cooperstown.
Pero Rivera no piensa en eso mucho, ni en celebrar si lo logra, él dice "eso es importante". "Que conseguiría con entusiasmarme si no ganamos la Serie Mundial. Eso sí es excitante".