El panameño de 43 años fue homenajeado durante una ceremonia previa al partido, el último de la serie entre los Atléticos y los Yanquis en el Coliseum. Es la última visita de Rivera al estadio en su 19na campaña de Grandes Ligas. Mientras sonaba a alto volumen la pieza musical "Enter Sandman'' para la entrada de Rivera, el piloto de los Atléticos, Bob Melvin, y el presidente del equipo, Mike Crowley, entregaron al lanzador la tabla de surf que tenía el número 42 del jugador, así como los logotipos de los Atléticos y los Yanquis. La botella de Cabernet Sauvignon Blanc de los viñedos Grodh también tenía el número del uniforme del pelotero y llevaba grabado un diseño especial con motivo de esta serie de tres encuentros entre ambos clubes.
Rivera se hizo pasar por un repartidor de pizzas el miércoles por la noche y sorprendió a Julie Vasconcellos, quien ha trabajado largo tiempo en el salón de correo de los Atléticos. Rivera le agradeció su trabajo duro tras bambalinas.
"Me encanta'', dijo. "Estoy disfrutando cada minuto'', apuntó.