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Marihuana, consuelo de los deprimidos

¡Cómo nos gusta levantar polvaredas en jardín! Las elecciones de Estados Unidos se siguieron en Panamá como si fueramos de facto un estado más. Incluso muchos de


Mónica Miguel Franco (Antropóloga, escritora y actriz) / Antropóloga, escritora y actriz

¡Cómo nos gusta levantar polvaredas en jardín! Las elecciones de Estados Unidos se siguieron en Panamá como si fueramos de facto un estado más. Incluso muchos de los que gritan aún hoy consignas retrógradas como aquella de ‘Alerta que camina el yanqui imperialista por América Latina’ estaban ese día en casa del susodicho yanqui, comiendo su pan y bebiendo su vino, felices y sonrientes, viendo a ver qué resultado surgía de las urnas. Pero eso está bien, la concordia internacional y todo eso, no soy yo quien para criticar la incongruencia de hecho y dichos, hoy quiero comentar otra cosa, y es el revuelo que se ha planteado en algunos foros acerca de la legalización del consumo de marihuana en varios estados en esas mismas elecciones.

Vamos a ver, el consumo de esta planta está comprobado por lo menos desde hace cinco mil años, es la substancia ilícita que más se consume en el mundo, Según datos de las Naciones Unidas unos ventitrés millones de personas la consumen diariamente. Eso es mucho tiempo y mucha gente, ¿verdad? A ver, no estamos hablando de drogas sintéticas, estamos hablando de una planta, que, al igual que el tabaco, posee substancias que ejercen un efecto determinado en el organismo humano. Igualito que la planta de coca, cuidado, la planta. Las plantas, los hongos, las flores y los frutos con propiedades enteógenas han sido consumidos por la humanidad desde que el hombre es hombre, los hemos fumado, aspirado, masticado, convertido en vino, en sidra o en aguardiente, hemos fabricado cerveza e hidromiel, cocinado pasteles divertidos y hasta hay pueblos enteros que hacen peregrinaciones anuales para recoger hongos. Se han hallado evidencias arqueológicas de que Shakespeare probablemente usara la yerba, y si haberla fumado nos ofreció joyas como ésta, bienfumada fuera: “Cansado de viajar busco en el lecho Reposo para los rendidos miembros, Mas otro viaje iníciase en mi mente Cuando el cuerpo concluye sus trabajos. Pues desde donde yazgo el pensamiento Se dirige a ti en peregrinaje, Y me abre los párpados caídos Tanteando como ciego las tinieblas. Mas entonces los ojos de mi alma Delinean tu imagen en las sombras, La cual, colgando como joya, Embellece la noche y la ilumina. De día el cuerpo, la mente por la noche, Por tu causa, y por mí, no tienen tregua”.

No nos echemos las manos a la cabeza, no seamos tan hipócritas. La marihuana no es ni mejor ni peor que el tabaco, o que el alcohol. ¿Que pueden ser peligrosas? Quizás, pero también las grasas de las frituras en las fondas son malísimas para la presión y para el corazón y a nadie se le ocurriría ilegalizar el chicharrón, ¿verdad? Los fanatismos y el considerar lo propio de nuestra cultura lo mejor, por encima de las prácticas y costumbres de cualquier otra, siguen dándonos dolores de cabeza. Gastamos esfuerzos y recursos en prohibir cosas que son malas según nuestra propia visión del mundo, sin pararnos a ver que muchas de nuestras costumbres son iguales o peores. ¿Será posible que entendamos de una vez por todas que cada uno se mata como quiere? Porque todos tenemos que morir, el hacerlo de viejo en una cama, de joven en una guerra o de cáncer de pulmón por fumar es una decisión que debe tomar cada uno de nosotros, porque de que nos vamos a morir, nos vamos a morir, para simiente no quedaremos, eso se lo aseguro. Y luego, que cada uno enseñe a sus hijos lo que crea conveniente


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848822
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América