Su partida fue como tantos de sus jonrones: Repentina, poderosa, decisiva. "Dejo el deporte, que me dio tantas oportunidades, experiencias, recuerdos y amistades", dijo McGwire en un comunicado difundido a los medios de comunicación. "Jugar no es la fama y el dinero, sino el deseo de competir. El béisbol es un juego colectivo y tuve la suerte de contribuir al éxito de algunos grandes equipos", señaló. Pero el pelirrojo toletero siente que ya no está en condiciones de dar lo mejor de sí debido a problemas en una rodilla que afectan su bateo. En la última temporada tuvo promedio de 187 y 29 jonrones.
A los 36 años, no tenía garantías de que una nueva operación en la rodilla resolvería los problemas. Y no quería "robar" el dinero que le pagan los Cardenales por otra temporada. McGwire acordó con el propietario de los Cardenales una prórroga de su contrato por dos temporadas y 30 millones de dólares a comienzos de 2000. Pero nunca firmó el contrato, temeroso tal vez de que se avecinaba el final de su carrera.
"Creo que, por el bien de los Cardenales y los fanáticos de San Luis, tengo que dar un paso al costado y permitir que traigan un agente libre talentoso que termine de dar forma a un equipo que, según mi parecer, tiene calibre como para jugar la serie mundial", dijo McGwire en su comunicado. Sin duda aludía a Jason Giambi, un protegido suyo de cuando jugaba con Oakland.
A fuerza de jonrones, McGwire generó un entusiasmo por el béisbol que no se veía probablemente desde la época de Babe Ruth. Sus 70 jonrones de 1998 y el duelo con Samuel Sosa, en el que ambos batieron en una misma temporada el récord histórico de 61 jonrones de Roger Maris, son considerados una de las grandes epopeyas del deporte.
En su primer año en las mayores pegó 49 bambinazos y desde entonces no paró. En 1998, cuando el béisbol atravesaba por una profunda crisis y el interés flaqueaba, la gente se desvivía por tan solo verlo practicar antes de los partidos. Los mismos pitchers que lo enfrentaban se mostraban asombrados por sus batazos. "Yo pagaría por verlo batear", admitió el lanzador de los Filis Wayne Gomes luego de que McGwire le pegó un jonrón de 451 pies.
McGwire dijo que estaba dispuesto a los sacrificios que requiere el mantenerse en forma durante otra temporada. Pero no soportaba la idea de que, por más que se sacrificase, no estaría en condiciones. McGwire se retira del béisbol con 583 jonrones, quinto en la tabla de mayores toleteros de la historia.
Quedó a solo tres del cuarto, Frank Robinson, y con 16 cuadrangulares de ventaja sobre el sexto, Barry Bonds, quien acaba de fijar un nuevo récord con 73 jonrones. Bonds seguramente lo pasará en esa tabla. McGwire tiene un cuadrangular cada 10,6 turnos al bate. Ruth, quien figura segundo en esa estadística, pegó uno cada 11,8 turnos.