Dirigentes de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) dijeron el ayer que volvió la calma a la selección de este país, después que su técnico, el uruguayo Sergio Markarián, decidió echar atrás su renuncia al cargo.
"Ahora ya todo está tranquilo, como antes, mejor que antes", dijo a Reuters el coordinador de selecciones de la APF, Juan Angel Napout.
"Afortunadamente se pudo conversar con franqueza, despejar los resquemores y conseguir un paso positivo", agregó.
Markarián renunció la semana pasada a la dirección general de las selecciones paraguayas durante el torneo sudamericano juvenil de Ecuador, después de un enfrentamiento verbal con el vicepresidente de la APF, Antonio Colmán Rodríguez.
Colmán Rodríguez calificó a Markarián como "charlatán" después que el técnico decidiera tomar control de la selección juvenil, tras una serie de errores del entrenador del equipo, Cristóbal Maldonado.
"Me quedo no por el dinero ni por el mundial, sino en honor a la amistad que me han expresado los dirigentes de la Asociación", dijo Markarián a la prensa al anunciar su decisión de quarse en el equipo.
"Ocurre que si yo dejaba pasar esto sin decir nada, hubiera quedado como que cualquiera me podía faltar al respeto, y eso sería una traba muy grande a mi trabajo", explicó el técnico al ser consultado sobre los motivos de su revisada dimisión.
La selección juvenil paraguaya terminó en tercer lugar en Ecuador, por detrás de Brasil y Argentina, y clasificó por cuarta vez consecutiva al campeonato mundial de la categoría que se disputará a mitad de año en Argentina.
El plantel principal, bajo exclusiva dirección de Markarián, ocupa el tercer lugar por detrás de Argentina y Brasil en el torneo eliminatorio sudamericano para el mundial del 2002 en Corea del Sur y Japón.
El eventual alejamiento del técnico provocó protestas de aficionados al fútbol y de la prensa especializada.
"Realmente fue reconfortante sentir que la gente, la prensa y la dirigencia tenía tanto interés en la continuidad de nuestro trabajo.Espero no defraudarlos", dijo Markarián.