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Más de la conversación con Emma Gómez

Cantus Interruptus Una vez fui a dar a Mariato, y por casualidad me encontré con el gritador ocueño Apolinar Ureña...


Sé que cada proyecto musical que emprendes involucra también una gran preparación y una serie de movimientos y viajes al encuentro de mundos y códigos sonoros... Cuéntanos algo del proceso de recuperación y asimilación del mundo puro al de la música clásica.

En Panamá, Roque Cordero es el único que se cuestiona el problema del maridaje de lo folclórico con lo clásico, y admite que su música es “netamente panameña, sin ser nacionalista o cutarrista”.

Pero, ¿cuánto hay de material panameño y cuánto de técnica europea en la producción madura de nuestro compositor?

Desde mi punto de vista, la hibridación de la música académica con la folclórica, solo es honesta si se va a los sitios donde se fragua ésta última, se habla con el músico rural, se le siente; y luego, en solitario, con esas vivencias en la memoria, se transcribe y analiza el material colectado. Solo así se descubren los elementos esenciales de esa música, para que se transformen, como dice Béla Bartók, en nuestra segunda lengua materna.

¿Cuáles son los nichos panameños del mundo ecológico, folklórico y campesino que has indagado para tus producciones?

Como estudiante del doctorado en composición me gané el premio Presser de la Universidad de Temple, por un proyecto de investigación sobre la música para la mejorana. Fue así como en el año 2002, equipado con una cámara de vídeo, me instalé en Guararé por la semana que dura el Festival de la Mejorana. En una casa que alquilé en el centro del pueblo, fueron desfilando ante el lente cuanto mejoranero me encontraba en las calles y hasta en las cantinas, porque para las cosas del folclore no se puede ser ni muy abstemio ni muy parco.

Toñito Rudas, que lleva ejecutando el instrumento por más de 50 años, me hizo unas grabaciones preciosas de toques y bailes de mejorana. Cuando voy a Santiago visitó a José Augusto Broce y le escucho hablar de la mejorana. A veces sigo a los músicos a los toques. Una vez fui a dar a Mariato, y por casualidad me encontré con el gritador ocueño Apolinar Ureña, que tiene una forma de gritar y muy virtuosa. También Raúl Vital, con Efraín González acompañándolo en la mejorana, me grabó unas salomas que cuando las presenté en una conferencia en La Sorbona, me abrieron las puertas del Laboratorio Acústico Musical de París. Allí, Michèle Castellengo, reconocida investigadora de la voz humana, se interesó en la forma como Raúl Vital cambia tan rápido de la voz de pecho a la de falsete, que es una característica intrínseca del grito y parece ser única de Panamá.

sui géneris


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934044
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América