El problema de la seguridad dentro del área de establos del Hipódromo Presidente Remón parece un mal de nunca acabar.
Desde los tiempos del control gubernamental, el acceso al área de establos ha sido un problema casi incontrolable y, aunque la privatización atacó esta situación con entusiasmo durante sus primeros días, las quejas sobre quién, cómo y cuándo entran a los establos, sigue imperante, sin que la seguridad privada haya podido mejorar la situación.
Es así que muchos entrenadores de caballos, que en determinado momento se han visto envueltos con sus caballos en situación de uso de sustancias proscritas por el Reglamento de Carreras, han aceptado su responsabilidad legal, puesto que así lo estipula el Reglamento, pero en muchos casos han denunciado que una vez abandonan sus establos para dirigirse a sus hogares, prácticamente quedan a merced y voluntad de cualquier turista indeseado dentro de sus predios.
El entrenador Jaime Gooding, que en menos de ocho meses ha confrontado tres casos de sustancias positivas con sus caballos, es un ejemplo vivo de esta anomalía.
En un primer caso se comprobó que el ejemplar en mención fue objeto de una infiltración veterinaria, en la que el medicamento utilizado contenía el medicamento prohibido y se "salvó"
En la segunda oportunidad, según Gooding, representantes de la administración del hipódromo hicieron una inspección ocular en el establo y fotografiaron el área como evidencia de que el establo no observaba los niveles de seguridad requeridos.
Las respuestas nunca llegaron; las puertas se mantuvieron abiertas y ahora se mantiene la duda sobre de dónde viene el problema.
Como el establo de Jaime Gooding hay muchos, que enfrentan el mismo problema, sin que se les haya dado respuestas. Hay entrenadores que se ven obligados a tener sus caballos en establos y pesebreras de los cuales ni siquiera tienen llaves y mientras eso siga así, serán más responsables las autoridades que cualquier otro.
Acertadamente dijo el presidente de APPUCAPA que: "Nosotros estamos haciendo nuestra parte al invertir en la compra de caballos, pero la administración debe dotarnos de pesebreras cónsonas".