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Mataron a la Thatcher


A unque sigue viva y más o menos coleando, la ex primera ministra británica Margaret Thatcher ha sufrido una muerte ficticia en una obra teatral que se representa en Londres y que ha indignado a partidarios de la "dama de hierro", quienes consideran el montaje "de muy mal gusto".

Bajo el provocativo título "La muerte de Margaret Thatcher", la función -que hasta incluye un "striptease"- ha causado polémica porque se escenifica cuando los allegados de la baronesa, de 82 años, temen por su quebradiza salud.

La obra, escrita por el dramaturgo Tom Green y dirigida por June Abbot, recrea en el Courtyard Theatre (este de Londres) el fallecimiento imaginario de la antigua estadista y la reacción de un país conmocionado por una noticia que no deja indiferente a nadie.

 

Thatcher, única mujer que ha alcanzado la jefatura del Gobierno británico, dirigió el país entre 1979 y 1990, periodo en el fue azote del comunismo, ganó la Guerra de las Malvinas (1982) y revitalizó la economía nacional a costa del debilitamiento de los sindicatos, el recorte del gasto social y las privatizaciones.

Aunque se retiró de la vida pública hace tiempo, la "dama de hierro" (famosísimo apodo que, por cierto, inventaron los rusos) aún suscita odios y pasiones, como demuestra el montaje, que está en cartel desde el 5 de febrero y puede verse hasta el 2 de marzo.

"Ningún líder provoca tanta emociones como Margaret Thatcher", comentó a Efe Abbot, quien cree que su muerte estaría "al mismo nivel" de decesos que el del presidente John Fitzgerald Kennedy (1917-1963) o la princesa Diana de Gales (1961-1997).

 

La función arranca con "Maggie", como popularmente llaman los británicos a la ex jefa "tory", de cuerpo presente en el interior de un féretro y en un pequeño escenario tan próximo a la audiencia -unas 120 personas- que el público se mete de lleno en el velatorio.

De pronto, un silencio se rompe por un boletín informativo a cargo de una periodista ambiciosa, atractiva y algo frívola -¿Parezco suficientemente triste?", pregunta a los realizadores- que anuncia la muerte de Thatcher.

La triste noticia va acompañada de carcajadas "enlatadas" que, curiosamente, contrastan con el respetuoso mutismo del auditorio.

 

Ese Reino Unido ficticio está gobernado por David Cameron, actual jefe del Partido Conservador y acusado por algunos "tories" de romper con el "thatcherismo", quien habla de "un trágico día para la nación", pero le niega a Thatcher un funeral de Estado.

Entre los personajes de la obra destaca un trabajador del metal del norte de Inglaterra que inicia en solitario una marcha que acaba arrastrando a miles de manifestantes con un mismo objetivo en mente: llegar a Londres para poder escupir sobre la tumba de la difunta.

Asimismo, un enfermo mental que tiene fantasías sexuales con su psicóloga -él llega a desnudarse y ella a posar ligerita de ropa- llora desconsolado por la muerte de Thatcher sin saber por qué.

 

El colofón de las escenas picantes es un "striptease" de la periodista -la misma que preguntaba si salía "suficientemente triste" en pantalla- sobre el mismísimo féretro de la otrora jefa de Gobierno, al tiempo que descorcha una botella de champán.

En opinión de Tom Green, la función "es política en el más amplio sentido (de la palabra)" pero no "anti-Thatcher".

Sin embargo, amigos de la ex primera ministra, antiguos aliados políticos y diputados conservadores han puesto el grito en el cielo.

"Estoy muy indignado. Cómo se puede denigrar a alguien como Lady Thatcher, que ha hecho tanto por este país?", dijo Andrew Rosindell, portavoz "tory" de Interior, que tildó la obra de "muy mal gusto".

"La función parece tener un problema de comprensión: Margaret Thatcher no está muerta", comentó Noman Tebitt, quien ocupó varias carteras ministeriales en los gobiernos de la "dama de hierro"

Igualmente, la diputada Ann Widdecombe, ex portavoz "tory" de Interior, ha calificado el espectáculo de "cruel y hortera".

El montaje sólo dura una hora -"¡qué corto!", exclaman algunos espectadores a quienes la obra les sabe a poco- y acaba como empieza: con un silencio que toma por sorpresa a la concurrencia.

Pero queda flotando la sensación de que, como admite el propio Green, "se la quiera o se la odie", Thatcher ha sido el gobernante británico "más fascinante" desde la II Guerra Mundial (1939-1945).


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América