Estamos a pocas horas para que termine el 2011, un año muy productivo para el fútbol panameño.
Durante los últimos días, muchos han empezado a rememorar los buenos momentos que ha dejado el balompié criollo en estos 12 meses.
La elección es difícil, pero la mayoría se ha decantado por el triunfo de Panamá sobre Estados Unidos en la Copa Oro, como la mayor hazaña del año. Yo difiero con esta respuesta.
No le quito méritos a aquella selección que derrotó, por primera vez en la historia del fútbol istmeño, al equipo de las barras y las estrellas. Sin embargo, creo que nada, a mi parecer, podrá superar lo realizado por la selección sub-17 en el Mundial de México.
La que fue bautizada como la Rojita consiguió la primera victoria de Panamá en un Mundial y, al mismo tiempo, la primera clasificación a octavos.
Estados Unidos es un equipo que siempre se nos había resistido, sí. Pero creo que tiene mucho más valor un triunfo histórico en un Mundial que en una Copa Oro, más allá de que este haya sido un Mundial de categorías menores.
En cuanto al peor momento del año escojo, sin dudar, el asesinato de Javier de La Rosa.