Los atletas de Olimpiadas Especiales son ejemplo de sacrificio, entrega, preparación y trabajo constante. Esos chicos vuelven cargados de medallas, producto de ese sentir que les hace falta a muchos jugadores profesionales que nos representan a nivel internacional: el amor a su patria.
No importa si paralizan o no un país como lo hacen otros deportes, pero estamos seguros de que hacen latir nuestros corazones a mil cada vez que los vemos competir y subir al podio de ganadores con una sonrisa.

El pasado lunes arribaron esos 38 guerreros; a su salida por las puertas del Aeropuerto Internacional de Tocumen, las medallas y sus sonrisas encandilaban a los presentes, que aplaudían sin parar a estos héroes que regresaron con 47 medallas, 15 de ellas de oro, para ser una de las delegaciones más destacadas en los Juegos Mundiales de Olimpiadas Especiales, que finalizaron el domingo en Los Ángeles, California.
Ahora estos chicos descansarán un poco para luego retomar sus actividades, pero por mientras vuelven, les dejamos algunos recuerdos de la llegada de los campeones.


