Los brazos del cuerpo de lanzadores de la Preselección Nacional de Béisbol Mayor se mostraron ayer distintos y diferente en sus disparos hacia el plato.
Los pitchers lucieron más fuertes, alcanzando velocidades de 88 a 91 millas por hora en sus lanzamientos en recta. Los dirigidos por Karl Heron tuvieron otra sesión de juegos interescuadras en el estadio nacional, viéndose esta vez un equipo más paciente en el plato, frente a un cuerpo de lanzadores completamente hermético.