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Melvin Tolson y un debate inútil


(Primera entrega)

La literatura no sirve para nada. Lo digo en serio. Y tampoco ninguna manifestación artística.

No pienses que me retractaré en los siguientes párrafos. Sostendré lo que digo de principio a fin. Repito: la literatura no sirve para nada.

 

Los tenedores sirven a un propósito, por supuesto. También son muy útiles las cucharas, los cucharones, sin los cuales no habríamos podido servir el arroz con guandú de la noche de Año Nuevo, de la Navidad, o el del Día de Reyes. La literatura no tiene las asas de la cacerola, esas que permiten poner el recipiente en la estufa y sin las cuales no podríamos cocinar un rico estofado.

La literatura no tiene tracción en las cuatro ruedas y, por tanto, no nos llevará a ninguna locación geográfica.

La literatura no nos protegerá de la intemperie como lo hace una casa, y carece de los lujos y espacios de las ricas viviendas. O sea, no es siquiera cómoda.

 

La literatura no facilita el tener más amigos –corrijamos de inmediato eso que tanto se dice. Al contrario, puede hacernos perder los pocos amigos que tenemos. Ni te procura fama, porque la fama es una consecuencia de rasgos personales admirables, de una campaña de publicidad y mercadeo, pero no de la literatura en sí.

Hace unos días vi una película inspirada, en parte, por la vida del poeta Melvin Tolson (1898-1966). ¡Qué película! Tenía como actor principal a Denzel Washington y relataba la historia de un grupo de debate de una universidad negra estadounidense (Wiley), allá por la primera mitad del siglo pasado –cabe decir ahora: ¿qué hay más inútil que un grupo de debate, qué más que el intercambio de ideas? Y este grupo de debate vencía, nada más y nada menos, que a la representación de la Universidad de Harvard, en tiempos en los que a los afroamericanos aún eran colgados y quemados en Texas. Esto marcó un antes y un después en la Historia de los derechos humanos.

Algo provoca pues el intercambio de ideas, el arte y la literatura -aunque no sirvan para nada-, y ese algo es una semilla de mostaza si el terreno es fértil: inspira los grandes cambios de la humanidad.

 

Nos vemos en la siguiente entrega para seguir argumentando sobre la inutilidad de la literatura.


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768794
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América