El ex presidente argentino Carlos Menem, quien podría ser indagado por la justicia como presunto jefe de una asociación ilícita que vendió armas ilegalmente durante su gobierno, dijo ayer que es víctima de una persecución política.
"Evidentemente el tema está politizado. No hay ninguna razón o ningún motivo para que en base a presunciones o apreciaciones subjetivas se llegue a la conclusión de que se trata de una asociación ilícita cuya jefatura ejerzo yo", dijo Menem a una radio.
"No comparto la requisitoria fiscal (...) Si uno lee el expediente llega a la conclusión de que evidentemente hay una especie de persecución política", agregó.
El fiscal Carlos Stornelli solicitó el martes al juez federal Jorge Urso que cite a declarar a Menem como presunto jefe de la asociación ilícita que entre 1991 y 1995 vendió armas ilegalmente a Ecuador y Croacia.
Stornelli solicitó también la declaración indagatoria del ex ministro de Defensa de Menem, Erman González, y del jefe del Ejército durante su mandato, Martín Balza, como partícipes de la asociación que vendió ilegalmente las armas.
La posibilidad de que Menem comparezca ante la justicia motivó una airada reacción del opositor Partido Justicialista (peronista), que amenazó con boicotear en el Congreso el tratamiento de varios proyectos gubernamentales para reactivar la estancada economía local.
A modo de primera advertencia, el peronismo boicoteó el miércoles el tratamiento de una reforma enviada por el ministro de Economía, Domingo Cavallo, para incorporar el euro al sistema de convertibilidad que ata el peso argentino al dólar estadounidense en una paridad de uno a uno.
Además, el partido que preside Menem realizó el jue en el Congreso un acto en defensa del ex mandatario, en lo que fue interpretado por sectores políticos como una presión a la justicia.
El apoyo del peronismo, fue vital para que Cavallo consiguiera las facultades especiales que le permiten implementar por decreto medidas destinadas a reactivar la economía.