El presidente Carlos Menem, quien abandonará el poder el 10 de diciembre, prometió ayer que no colocará "un sólo palo en la rueda de los futuros gobernantes".
De esta manera, Menem reforzó sus intenciones de convertirse en líder de la oposición cuando deje la presidencia, desplazando a Eduardo Duhalde, el derrotado candidato peronista en las elecciones del 24 de octubre.
Menem consideró además que si su sucesor, el opositor Fernando De la Rúa, continúa con la actual política exterior "vamos a recuperar las Islas Malvinas en un tiempo prudente y lógico". "Estoy convencido", enfatizó.
De la Rúa, de la Alianza opositora, ganó las elecciones presidenciales a Duhalde.
Tras una enfática defensa de los diez años de su gestión, Menem se comprometió a trabajar junto a De la Rúa durante la próxima administración. "Trabajaremos todos juntos por la Argentina", sostuvo Menem en un discurso que pronunció frente a empresarios en la sede del Regimiento de Granaderos a Caballo.
Hace dos días el presidente advirtió: "Nos vamos a convertir en custodios de lo que hicimos".
Menem ha destacado permanentemente la política exterior implementada por su gobierno, con especial énfasis en las relaciones argentino-británicas. A raíz de la guerra de Malvinas de 1982, que causó la muerte a 649 soldados argentinos y 272 británicos, se interrumpieron los vínculos diplomáticos entre ambos países.
En 1990, durante la presidencia de Menem, se reinició el diálogo, pero evitando un tema tan sensible como el de la soberanía del archipiélago.
En julio Argentina y Gran Bretaña firmaron un histórico acuerdo que por primera vez desde la guerra autoriza la entrada de ciudadanos argentinos al archipiélago, previa muestra de su pasaporte.
El acuerdo también restableció los vuelos que conectan el continente con el archipiélago y autorizó la realización de operaciones militares conjuntas entre las fuerzas armadas de ambos países.