La falta de organización es sinónimo de fracaso. Precisamente esta línea es la que lleva el equipo de Panamá que nos representará en el II Clásico Mundial de Béisbol.
No es posible que haya tanta desorganización, sin ni siquiera haber iniciado las prácticas de la preselección nacional.
Ya es hora que todos los que tengan que ver con el equipo se sienten y analicen lo que mejor le conviene a Panamá.
Hay que tener claro que al final es el nombre de nuestro país el que se ensucia por el fracaso.