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Merecida distinción a hípicos locales


Sin querer pecar de presumidos, si hay un país cuyo aporte a la longevidad del Clásico Internacional del Caribe ha sido trascendental es el nuestro.

Panamá es, sino el único, por lo menos de los pocos países que tiene un récord perfecto en cuanto a asistencias a las 40 ediciones que se han celebrado desde 1966.

La recompensa a esa lealtad ha sido la victoria de trece equinos criados aquí y, como si fuera poco, en el salón de la Fama de la Confederación Hípica del Caribe tiene a varios panameños entre sus inquilinos más notables.

 

Esta semana se sumaron a este grupo el entrenador Félix Rodríguez Mafla; el propietario Celestino Carbonell y el excepcional caballo Leonardo, gran ganador de las bodas de plata (1992) de la justa regional que sirve para examinar anualmente la calidad de la crianza de los pura sangre en la región.

Félix Rodríguez Mafla ganó dos veces el Caribe con el inolvidable Patilargo (1985) y repitió en 1989 con otro mítico, Pan de los pobres.

Don Celestino Carbonell tiene su nombre ligado a Caribe. Sus equinos ganaron un par de veces la prueba cumbre: Leonardo (1992) y Spago (2004). A ello habría que sumar numerosas participaciones, no solo en el Clásico del Caribe, sino en la Copa Confraternidad.

 

Honrar, honra y ya era tiempo que también se le hiciera justicia a estos dos panameños.


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390417
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América