En el tramo decisivo de 2008, meses antes de la llegada de Pep Guardiola al banquillo del Barcelona, Lionel Messi se rompió el músculo bíceps femoral de la pierna izquierda en un partido de Liga de Campeones frente al Celtic de Glasgow.
Sin embargo, la era Guardiola enterró la imagen de fragilidad física que cuestionaba su carrera. Pero cinco años después de aquellas lágrimas, el oasis de tranquilidad es un espejismo y las lesiones musculares atormentan otra vez a Messi con el Mundial de Brasil a la vuelta de la esquina.
Un nuevo desgarro en ese bíceps femoral en la parte posterior del muslo izquierdo lo tendrá inactivo entre seis y ocho semanas, según informó ayer el club catalán. Messi, quien suma 14 goles en 16 encuentros, no volverá a pisar el campo en lo que resta de año ni en Europa ni con Argentina.
Las lesiones parecían haberse acabado para Messi con Guardiola. El técnico catalán habló de cambios en los hábitos de vida de su estrella. Pero el entrenador introdujo un nuevo factor de control. Una máquina llamada Omegawave, que mide la fatiga muscular de los deportistas.
El Barcelona no pudo precisar si la plantilla sigue sometiéndose rutinariamente a estos controles, que Guardiola usaba a 24 horas de los partidos para evaluar la conveniencia o no de alinear a un futbolista.
Tras la partida de Pep, el habilidoso delantero argentino se lastimó gravemente a final de la temporada pasada, ya con Tito Vilanova como técnico. Apenas sin poderse mover, jugó contra el París Saint Germain en cuartos de final de la Liga de Campeones y contra el Bayern Múnich en la ida de las semifinales. Desde entonces, encadena una lesión detrás de otra.