La semana se pinta color Messi. La máquina mediática se dispara, como si dependiera de ese alimento, como si hablar de él fuera el elíxir del renacimiento. España se revoluciona. Cataluña lo proclama dios. Madrid se rinde, mientras Valdano lo usa como incentivo.
Hoy vuelve a su dulce hogar, el Camp Nou, ante el Osasuna, por la jornada 28 de la Liga. Todas las miradas estarán en Messi, quien sin darse cuenta, ha construido una mitología que preocupa al propio Guardiola.
Ayer el técnico catalán intentó bajar las cargas sobre el argentino. “Para mi generación Maradona es lo más grande que hemos visto”.
Pep sabe que las expectativas creadas pueden hacer daño al chico de 22 años, corte humilde, cabeza agachada y gambeta de rey.
Pedro desató la locura cuando dijo que Messi era mucho mejor que Maradona, sumado esto al calificativo mediático de “dios” o “el mejor de todos los tiempos”.
Habla el ‘crack’.
Messi intenta bajarle los decibeles a la música. “Para entrar en la leyenda, para ser grande, también hay que ganar un Mundial”, dice un coherente jugador en entrevista del diario El Mundo.