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Messi, un bárbaro con el esférico


“No hay que decirle nada. Le das la camiseta con el número diez y que juegue”. Así explicó Pep Guardiola, el entrenador del Barcelona, cómo había actuado ante la supuesta depresión de Leo Messi tras la derrota albiceleste en Venezuela, después el argentino marcó dos goles, dieciséis desde el inicio de la temporada con el Barça, una barbaridad.

A Messi, un tipo que se aburre hasta cuando está de vacaciones, tal y como dibujó el periodista Leonardo Faccio en un perfil publicado en la revista Etiqueta Negra, se le ve muy motivado en este inicio de temporada, dispuesto, una vez más, a batir todos los récords: de goles y de títulos.

A la sombra de la creatividad en la pizarra de Pep Guardiola, el entrenador que le sacó de la banda y que inventó para él una posición entrelíneas desde la que enloquece a los rivales, Messi ha empezado el curso incluso mejor que acabó el pasado.

 

Lleva el argentino dieciséis goles en los doce partidos oficiales jugados por su equipo. En Liga suma diez (los dos últimos anoche ante el Racing de Héctor Cúper) en ocho partidos; en Champions dos en dos partidos, en la Supercopa de España le marcó dos al Real Madrid en dos encuentros y en la Supercopa de Europa uno de los que sirvieron para levantar la Copa ante el Oporto.

La transformación de Messi desde la llegada de Guardiola al banquillo es evidente. Pep ha deconstruido a Leo. El argentino ya no es el fabuloso jugador que, arrancando desde la derecha, intentaba desarbolar al lateral y a las ayudas defensivas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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