Tradicionalmente las metas educativas se han basado sobre algunas suposiciones un tanto erróneas: 1)Existe un cuerpo de condiciones que debe ser trasmitido directamente a los estudiantes; 2) sabemos específicamente lo que los alumnos deben aprender mejor que ellos mismos, y 3)la materia de estudio merece aprenderse por aprenderse.
Estas aseveraciones son parte de la mitología de la educación actualmente, aun cuando puedan haber sido legítimas en el pasado. En los siglos XVII y XVIII las condiciones sociales y las facilidades de comunicación hacían que las escuelas necesitaran concentrarse en proporcionar directamente el conocimiento a los estudiantes. Se esperaba que los alumnos aprendieran acerca de la vida fuera de la escuela y que asistieran a esta para aprender las cosas que se consideraban del dominio de las personas cultas. Por lo tanto, si alguien tenía que educarse, había de asistir a una institución donde se proporcionara un conocimiento superior al generado en la vida cotidiana.
Evidentemente la situación actual no es ni siquiera similar, ya no se diga idéntica, y sin embargo, los educadores persisten en mantener el mismo modelo de enseñanza académica. En opinión de expertos y especialistas en educación, la situación actual demanda al hombre tres competencias o habilidades principales, si la sociedad (o aún quizá el género humano) ha de sobrevivir. Primero, el hombre debe aprender a vivir con los demás de un modo humano, es decir, el hombre debe ser humano. Segundo, el hombre tiene que adquirir las habilidades necesarias para llevar una vida efectiva. Tercero, el hombre debe aprender a vivir en su mundo físico en tal forma que lo beneficie a él y al mundo. Los objetivos y las prácticas educativas han de basarse sobre estas tres metas generales. Los conceptos tradicionales de las materias de estudio son válidos, en nuestra opinión, únicamente en la medida en que contribuyen a las tres metas fundamentales.
Ashley Montagu ha afirmado: “El mayor de todos los talentos, y el más importante para el hombre, es el talento para ser humano. ¿Y qué significa talento? Significa involucrarse. Y el talento para ser operativamente humano significa involucrarse en el bienestar de los congéneres… La más básica de todas las oportunidades es el derecho a crecer y a desenvolverse como un ser humano que se ha involucrado profundamente en el amor a los demás, puesto que la salud e identidad de una persona comprenden la significación de sus interrelaciones”. Como vemos, la descripción de Montagu contiene la esencia del concepto de una persona humana. Esta no es únicamente la que está interesada en su prójimo y es amable y afectuosa con él. Una persona humana es la que está involucrada en incrementar el bienestar de su prójimo y que coloca dicho bienestar al nivel del suyo propio. Una persona humana no considera su implicación con otros como un sacrificio, sino que deriva satisfacción de su contribución a la prosperidad de los demás.
He ahí la necesidad de incrementar la efectividad humana y de mejorar la relación del hombre con su ambiente. La efectividad humana consiste, en nuestra opinión, en la habilidad para identificar y satisfacer las propias necesidades personales hasta donde sea posible dentro del propio ambiente. Este concepto de la efectividad involucra la habilidad para relacionarse eficientemente con otros seres humanos cuando sea apropiado, así como para sostenerse económicamente
Por otra parte, el impacto del hombre sobre su ambiente se ha incrementado drásticamente a causa de la multiplicación de sus números. Aparte de esto, el hombre ha adquirido un “poder” increíble mediante sus máquinas y explosivos. El resultado es que el hombre tiene ahora la capacidad para hacer que la Tierra sea inhabitable en un concepto de vida “normal”. Y tiene igualmente poder para transformar la Tierra en un verdadero paraíso. Cuánto tiempo más le dure esta oportunidad de escoger es asunto debatible, pero la gravedad de la situación no lo es.
¡Si el hombre no aprende a vivir de un modo que sea mutuamente beneficioso en su ambiente físico, cesará de vivir por completo!
*El autor es pedagogo, escritor y diplomático.