Saludos amigos y amigas del deporte, hoy lunes, con una visión diferente de un deporte llamado triatlón y que poca popularidad tiene en nuestro medio.
Ayer emprendimos viaje a Colón, precisamente a la zona de Sherman en el corriente Atlántico, zona cubierta por aguas mansas y una naturaleza impresionante.
Antes de llegar a Sherman, hay que hacer un alto obligatorio en las esclusas de Gatún, y rendir reverencia a las moles de acero que cortan las aguas a la entrada del hermoso Canal de Panamá.
Muy bello, casi indescriptible, emocionante y novedoso. Sherman se rindió ante los atletas de acero que devoraron metros en el mar y kilómetros en la carretera.
El triatlón mostró una tremenda organización. Una seriedad extrema, reglamentos, vigilancia policial y muchos colaboradores en alta mar y en tierra.
Nuestros atletas del triatlón debieran tener más apoyo de la afición y no sólo eso, sino un completo respaldo de las autoridades deportivas del gobierno, en este caso del Instituto Nacional de Deportes que no envió a nadie a esa gran carrera de corte internacional.
El triatlón por su concepción de deporte con ambiente de playa, pudiera ser el enganche turístico, no sólo en el ámbito internacional, sino también en el nacional.
Felicidades por el espectáculo ofrecido y gracias por dar el 200% en un deporte extremo, especial para atletas de acero.